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sábado, junio 15, 2024
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Hurlingham: la movida solidaria detrás de una mamá que sobrevivió al choque de trenes en Palermo

Yesica Rojo terminaba de comprar alfajores a bordo de la formación cuando sintió un estruendo y a los pocos segundos se desmayó del susto y por los golpes que padeció. La gran preocupación suya era recuperar las camperas de egresados que fue a buscar para uno de sus hijos y los compañeros.

Una mamá que forma parte de la comunidad educativa de la Escuela Primaria Nº 26 Ricardo Rojas del barrio El Cartero, en Hurlingham, fue protagonista del dramático choque entre un tren de la línea San Martín, en Palermo, con una locomotora. La mujer permaneció internada por 24 horas, ya volvió a su casa y, gracias a la solidaridad colectiva logró recuperar las camperas de egresados de su hijo y de dos compañeros que había ido a retirar.

En diálogo con Primer Plano Online, Yesica Rojo (35) contó en detalle cómo fue aquella mañana de viernes, difícil de olvidar, por cierto. Después de dejar a sus tres hijos en la escuela y en el jardín (Brian de 11, Chiara 8 y León de 3), tomó el tren para ir a encontrarse con el proveedor de la vestimenta distintiva para el nene mayor, que este año egresa de la Primaria ubicada en la calle Dante al 2300.

Volvía a Hurlingham sentada del lado de la ventanilla en el cuarto vagón conversando por WhatsApp con otras mamás lo contenta que estaba por haber podido retirar las camperas. Pasó un vendedor de alfajores, le compré y cuando me terminó de saludar colisionó todo”, describió la mujer. Fueron menos de cinco minutos a bordo de la formación.

El milagro de Yesica Rojo
El tren con pasajeros fue retirado el sábado en un operativo a cargo de Trenes Argentinos

“Volé”, señaló para graficar lo que le sucedió. También observó que otras personas salieron disparadas y pegaron contra las ventanas laterales del tren. Ella se incorporó, caminó unos pasos y luego se desvaneció. “Me agarró un ataque de nervios al escuchar los gritos, la gente, el drama que se vivía”, expresó Yesica. Un verdadero infierno, porque además la incertidumbre de no saber con certeza qué había pasado.

Según recuerda, a los pocos minutos llegaron los primeros servicios de emergencia, entre personal de Bomberos y del SAME. La indicación que les dieron es que quienes pudieran moverse por sus propios medios bajaran y el resto se quedara en su lugar. “Me entablillaron, me pusieron el cuerpo ortopédico y me trasladaron en ambulancia al hospital Durán”, recordó la mamá.

En ese centro de salud fue asistida y permaneció 24 horas internada. Le hicieron radiografías, una resonancia en la cabeza y le confirmaron que tuvo politraumatismos varios pero que no había recibido lesiones de gravedad. “Lo único que agradecí en ese momento fue haber estado sola, sin mis hijos”, enfatizó Yesica, quien con su celular pudo avisarle a su marido primero y al resto de las mamás de la escuela después.

LAS CAMPERAS

Lo que vino tras el siniestro es una historia que despertó la solidaridad colectiva y que concluyó con un final feliz. Es que Yesica perdió noción de sus pertenencias y dejó la bolsa con la ropa de egresados a bordo de la formación, y su preocupación era recuperarla cuanto antes para que su hijo pudiera llevarla a la escuela y vestir igual que sus compañeros en los últimos meses de Primaria.

El milagro de Yesica Rojo
Con esa foto que Yesica compartió con otras mamás se armó la cadena solidaria para recuperar las camperas

“Eran tres combos de camperas y chombas para mi nene y otros dos compañeritos que entraron este año. En el choque perdí contacto con la bolsa y no sé dónde fue a parar. Se difundió por redes sociales las fotos que yo había compartido y gracias a Dios apareció”, indicó Yesica en la charla con este medio.

¿Cómo recuperaron esa bolsa? Una trabajadora de Trenes Argentinos leyó los posteos y se ofreció a llevarlas en persona. Y así fue: en un auto las trasladó hasta el colegio para que lleguen a destino. Mamá en vías de recuperación más allá del susto, camperas en manos de los chicos y una comunidad educativa agradecida. “Fue un gran susto que nos llevamos. Sigo angustiada y asustada, pero doy gracias a que hayan aparecido las camperas”, completó Yesica. Lo que se dice un final feliz en medio de la conmoción.

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