Tomás Agustín Ramos tiene 22 años y el sábado fue a bailar al boliche Jesse James de Isidro Casanova, ubicado en República de Portugal y Sinclair. Si bien vive a diez cuadras del lugar no es habitué del establecimiento: prefiere otro tipo de divertimento. Trabaja en una herrería y estudia Técnica en Seguridad e Higiene en un terciario de Laferrere.
A la salida del local nocturno se perdió con su novia, con lo cual se frenó para esperarla y volverse juntos. Pasó un amigo, le ofreció llevarlo y él optó por pedirle el celular para llamarla. Mientras hablaba por teléfono, un auto choca a Tomás y le causa un fuerte impacto, con lo cual el muchacho se alejó unos metros del dueño del teléfono.
Quedó tirado en el piso y quien lo atropelló bajó de su rodado a querer pegarle, siempre según la descripción hecha por testigos de la escena. Ahí se metió el amigo a defenderlo y se armó una gresca generalizada, porque había varias personas más en el rodado que embiste a la víctima. Hubo una pelea entre varios hasta que intervino la Policía y todo resultó peor.
El sargento Gustavo Pedrozo, integrante del Comando de Patrullas de La Matanza, quien dio la voz de alto para cesar la pelea junto a su compañera Yamila Gómez, también sargento, “ante la imposibilidad de frenar la batalla campal que se había desatado disparó contra los jóvenes que intervenían en la pelea”, contó a Primer Plano Online Flavia, la mamá de Tomás.
AUDIO: EL TESTIMONIO DE LA MAMÁ DE TOMÁS
El resultado fue tremendo para el muchacho: una posta de sal de las tres que disparó el efectivo le reventó el glande, cortó parte de la uretra y también una de las balas le lastimó la pierna. “Hoy por hoy está de alta, en casa, con una sonda. Pero no puede hacer su vida normal: del hospital Paroissien lo derivaron al Posadas, en donde estoy tratando de sacar un turno, que es el único en donde hacen la única operación que necesita mi hijo, de reconstrucción del pene y un injerto de uretra”, agregó Flavia.
Según el parte del hecho, en uniformado efectuó tres detonaciones con su escopeta reglamentaria marca Mossberg, serie R413224, provista por la fuerza para este tipo de desmanes. “Las tres detonaciones fueron con cartuchos de estruendo y con el fin de dispersar a los jóvenes que se estaban lastimando”, precisaron fuentes policiales. Después de eso, una ambulancia contratada por el boliche trasladó al joven al primero de los nosocomios mencionados más arriba.
Por el momento, la fiscal Alejandra Núñez, de la UFI Nº 8 de La Matanza, no dispuso temperamento para con el uniformado que disparó. De todos modos, continúa tomando declaración testimonial a distintos testigos que fueron surgiendo en las últimas horas, a partir de que la familia del chico herido salió a hacer público el caso.
“No voy a parar hasta que mi hijo vuelva a ser el mismo Tomás de hace seis días atrás. Que vuelva a su trabajo, a salir con su novia, a jugar a la pelota, porque ama el fútbol. Después de esto iré hasta las últimas consecuencias con este sargento Pedrozo. Yo hablé con él ese día y cuando le pedí explicaciones me contestó que se le habían escapado tres tiros y que vaya a la comisaría si tenía alguna queja”, concluyó Flavia.
El próximo martes 21 de diciembre familiares y amigos de Tomás marcharán al boliche desde las 19 para pedir que entreguen las cámaras de seguridad del hecho y luego irán a la seccional de la zona.












