Giro en la investigación por el crimen de Ángel Rosendo Leguizamón, el vecino de 74 años hallado asesinado en su casa de la calle Isarra al 5400, entre José Miranda y avenida Echeverry del barrio Matera, en Merlo, el pasado 27 de agosto.
Como informó Primer Plano Online, para la justicia fue un homicidio con alevosía, resultado de una tortura que duró varias horas y que todavía no encuentra explicación. La casa estaba toda revuelta, la cerradura sin violentar y el cadáver presentaba una cantidad de lesiones que llevó bastante tiempo poder cotejar en su totalidad.

Fuentes de la investigación confirmaron a este medio que el hombre presentaba golpes en distintas partes del cuerpo, tenía un cable alrededor del cuello con el que fue asfixiado y hasta puntazos en la zona intercostal. Los asesinos fueron impiadosos con una víctima indefensa.
El caso se descubrió luego de que un amigo de Leguizamón llegara a la vivienda y encontrara la puerta principal abierta, lo que le llamó “poderosamente” la atención. Al asomarse notó que estaba “todo revuelto” y que la víctima fatal yacía en su dormitorio: de inmediato llamó al 911 para avisar de lo ocurrido. Los peritos confirmaron que la muerte databa de, por lo menos, entre 6 y 8 horas de ocurrida.
El giro en la causa
Si bien era un nombre que los investigadores manejaron desde el minuto inicial tras revisar las cámaras de seguridad, lo cierto es que Miguel Eduardo Morganti (43) había desaparecido de los lugares que frecuentaba y también se ausentó de su casa de Rafael Castillo.

El fiscal Martín Schebes, de la UFI N° 4 de Morón, quien trabajó en el expediente con la secretaria Leticia Covacevich, solicitó la captura nacional e internacional del sospechoso, que finalmente se entregó tras casi dos meses prófugo.
“Se entregó, se hizo cargo de la autoría del hecho e intentó desligar al resto de los implicados, que son familiares suyos”, detallaron voceros de la pesquisa. A partir de su confesión, primero en comisaría y luego ratificada en sede judicial, ahora quedó como el principal sospechoso del homicidio agravado por alevosía.
Cabe recordar que, por el crimen, también permanecen privados de su libertad con idéntica imputación Víctor Rubén Morganti (42), Ludmila Alejandra Montiel (26), María Rosa Morganti (60) y Sergio Leonel Sánchez (38). Todos fueron detenidos horas después del hecho en domicilios de las calles Isarra al 5400 y Miranda al 100: eran vecinos de Leguizamón.
En poder de esas cuatro personas secuestraron 3 celulares, las prendas de vestir que usaron para ingresar a la vivienda de la víctima y dos cuchillas, que se intenta establecer ahora si fueron las usadas para torturar a la víctima. La investigación no está terminada: restan cuestiones por dilucidar aún, sobre todo qué nivel de participación tuvieron.












