Se debatirá en juicio por jurados el caso Johanna Zamorano, la mujer de 31 años que permanece desaparecida desde finales de enero de 2024 tras haberse retirado de su domicilio en Pontevedra, Merlo, y por el cual el principal acusado es Julio Cespedes Bogado, quien era su concubino y padre del hijo menor de la víctima.
Así lo confirmaron a Primer Plano Online fuentes con acceso al expediente. El debate estará en manos del juez Federico Topino, del Tribunal Oral Criminal Nº 3 de Morón, y todavía no tiene fecha: a partir de la confirmación del pedido hecho por el imputado ahora viene la etapa de selección de integrantes del jurado.

La acusación formal sobre Cespedes Bogado es la de comercio ilegal de estupefacientes y homicidio calificado por el vínculo. El principal delito tiene una pena en expectativa de perpetua, pero para conseguir ese monto tiene que haber unanimidad de los jurados presentes en el debate. La hipótesis central d la instrucción fue que el sujeto asesinó a su mujer e hizo desaparecer sus restos, que hasta hoy no fueron hallados.
Caso Johanna Zamorano: la hipótesis del femicidio sin cuerpo
Cespedes Bogado está alojado en la Alcaldía Departamental Merlo desde el 3 de junio del 2024. Tiene 60 años y no habló en el expediente: lo único que dijo es que su mujer se había ido de su casa por decisión propia. Sin embargo, la justicia reunió varios elementos en el voluminoso expediente en su contra.
Entre las pruebas reunidas en la instrucción hay una que es central. “Papá mató a mamá con un cuchillo”, expresó a grandes rasgos el hijo de ‘Darío’ y Johanna, de apenas dos años. El chiquito lo dijo primero ante integrantes de su entorno familiar y luego repitió esas palabras ante profesionales que lo entrevistaron en Cámara Gesell, en las que también utilizó “nanas” y “sangre” para definir a su mamá.
Hay varios testimonios más incorporados al expediente, sobre todo de personas que viven en cercanías del domicilio de la calle Caricancha Nº 41 de la localidad de Pontevedra. Al ser vecinas y vecinos de la zona quienes aportaron sus declaraciones, la libertad de Cespedes Bogado puede entorpecer la investigación “en miras de la presión ejercida sobre testigos denunciada y los eventuales contactos que pudiera tener a los fines de favorecer al ocultamiento de medios probatorios”.

Además, porque el imputado ya tenía una condena previa dictada en 2016 por el Juzgado de Garantías Nº 4 de Morón, que le impuso la pena de dos años y dos meses de prisión, cuyo cumplimiento se dejó en suspenso, por el delito de tenencia ilegal de arma de fuego de uso civil -dos hechos- en concurso real con el de tenencia ilegal de arma de fuego de guerra.
La hipótesis de la justicia y de la familia de Johanna
La argumentación central del camarista Fernando Bellido a la hora de negarle la excarcelación estuvo basada en lo que marca la literatura del derecho y por qué no es condición indispensable la aparición de un cadáver para dar por probado un crimen.
“El homicidio cometido durante un viaje, arrojando un hombre en medio del mar, no deja huellas materiales de su ejecución; sin embargo, el hecho puede haber sido presenciado por centenares de personas, cuyo testimonio constituiría plena prueba del delito”, destacó en su voto.
El abogado Rodrigo Tripolone, quien representa en el expediente judicial al hermano de Zamorano, insistió en su teoría del caso, luego de haber analizado declaraciones del entorno de la mujer y las distintas pistas que se aportaron a lo largo de los meses en los que no se sabe nada de ella.
“Tuve una charla profunda con la madre, que implicó a tres personas más (además del concubino) que podrían haber estado involucradas en la desaparición de su hija, que tienen una chanchería en Pontevedra y otra alrededor del kilómetro 39 de la Ruta 3”, describió el letrado. Y remató: “la verdad, uno a estas alturas piensa que el cuerpo fue arrojado a esos animales para que lo hagan desaparecer”.










