Un giro inesperado ocurrió en la investigación por el crimen de Ariel Segala, el joven operario del Parque Industrial La Cantábrica que fue asesinado al intentar evitar una entradera en su casa de Ozanam 305, en Morón sur. El único detenido en la causa no fue reconocido por los testigos del crimen como parte de la banda que ingresó al domicilio y provocó la tragedia. De todos modos hay pruebas que lo involucran en la causa.
Una vez que fue autorizado por los médicos del Hospital Posadas para salir del centro de salud, el joven -que permanece como detenido- fue trasladado por agentes policiales para ser sometido a una rueda de reconocimiento, de la que participaron Verónica Segala y Juan Pace, hermana y cuñado de la víctima. Ambos fueron forzados a entrar a su domicilio el pasado 29 de agosto a las 7.35 cuando salían para ir a visitar a Juan, el padre de Ariel y Verónica, que se encontraba internado recuperándose de una operación de hernia. Antes de que pudieran subirse al auto los atacaron los asaltantes, a una cuadra de una escuela y a metros de una de las avenidas más transitadas de la zona.
En ese momento, Ariel extrajo su pistola Bersa 9 milímetros de la cual tenía permiso de portación y comenzó a tirotearse con los ladrones para resistir el asalto. Recibió un impacto de bala en el tórax y otro en una de sus piernas y murió cuando era trasladado al Hospital de Morón. Su hermana resultó herida tras el tiroteo pero está fuera de peligro.
A partir de allí comenzó la tarea de las fuerzas de seguridad a cargo de fiscal de la UFI 4 de Morón, Alejandro Jons. Lo primero que se supo es que una hora más tarde del sangriento hecho, a las 8.40, un hombre ingresó con una herida de bala en el abdomen al Hospital Posadas. Los médicos, por protocolo, aviaron a la Policía, que se presentó en el lugar e interrogaron a la hermana del paciente, quien después de un rato confesó que el muchacho “se mandó una cagada”. Por eso quedó detenido y con custodia más allá de su condición sanitaria. Lo que nunca refirió la mujer es qué había hecho el convaleciente.
Tanto la vestimenta como las características físicas del herido coincidían con la descripción que hicieron la hermana y el cuñado de Segala sobre uno de los tres asaltantes. Pero en las últimas horas, sometidos a una rueda de reconocimiento, no lo señalaron como integrante de la banda.
La Policía también avanzó con una serie de allanamientos pero todos dieron resultados negativos. En los procedimientos se secuestraron teléfonos celulares que están siendo sometidos a pericias para evaluar qué información surge de los aparatos. Por ahora, los asesinos siguen prófugos.











