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sábado, junio 15, 2024
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Estuvo preso 17 meses acusado de matar a su madre, pero era inocente: la justicia de La Matanza lo absolvió

“Yo tendría que estar velando a mi mamá, no en una comisaría”, expresó Carlos Daniel Lescano tras ser detenido pocas horas después del asesinato de Silvia Graciela Aramendia en una vivienda de la calle Tres Cruces al 2200. En el juicio en su contra escuchó el pedido de prisión perpetua, aunque finalmente el tribunal lo absolvió por falta de pruebas.

El Tribunal Oral Criminal Nº 2 de La Matanza absolvió por el beneficio de la duda a un hombre que estuvo preso 17 meses acusado de haber asesinado a su propia madre en el domicilio de la mujer, ubicado en la calle Tres Cruces al 2200 del barrio San Carlos de Isidro Casanova. A partir del fallo, que se conoció ayer, Carlos Daniel Lescano recuperó su libertad cerca de la medianoche, cuando juntó sus cosas y se retiró de la Unidad Penal 43 de González Catán.

Los jueces Diego Burgueño, Lucila Pacheco y Natalia Mauro dictaron el veredicto absolutorio por el delito de homicidio doblemente agravado por el vínculo y por haberse cometido con alevosía en relación al hecho ocurrido el 18 de octubre de 2022 en el mencionado domicilio.

Aquel día, según se comprobó en la autopsia, al menos una persona ingresó a la vivienda de Silvia Graciela Aramendia, de 71 años, entre las 21.25 y el mediodía de la jornada siguiente, que es cuando fue encontrado del cadáver. Él o los asesinos atacaron por la espalda a la víctima en el living de la casa, la golpearon en la cabeza con un objeto contundente -que no pudo ser identificado- y le fracturaron el cráneo. Su deceso se produjo prácticamente en el acto.

Desde entonces el primer y único sospechoso que hubo en la investigación fue Lescano, porque en rigor fue la última persona que vio con vida a su madre. Las cámaras de seguridad recuperadas para la investigación lo observan saliendo de la finca a las 21.30, desde donde caminó cinco cuadras hasta su casa para cenar con su esposa e hija de un año.

En el trabajo pericial se determinó que la data de muerte fue entre la 1 y las 5 de la madrugada del día siguiente. Y, además, en el celular de la mujer se detectó una llamada saliente a las 21.35, con lo cual es un indicio de que estaba con vida. Es decir, cuando su hijo se fue de la casa su mamá estaba viva.

Veredicto absolutorio de Carlos Lescano

Otros hijos de la mujer declararon en el juicio en favor de su hermano, declararon que él era quien asistía a su madre y compartían la religión umbanda. Y hasta hubo un relato que no se consideró en la instrucción del caso: a la vivienda se podía acceder por un paredón que daba a una casa lindera, en donde una vecina que también atestiguó en el debate notó que había una antena doblada y una pisada, indicio de que alguien pudo haber trepado.

Yo tendría que estar velando a mi mamá, no en una comisaría”, fue lo que le expresó Lescano a la defensora oficial que lo asistió, Liliana Bevilacqua, titular de la Defensoría 17 de La Matanza. Desde entonces la profesional estuvo al frente de su representación y en el juicio pidió la absolución de su asistido.

Entre los elementos esgrimidos por la acusación en contra del sujeto, la Fiscalía del juicio, a cargo del fiscal Carlos Luppino, señaló como indicio que tenía las llaves de ingreso a la casa de su madre y que existía un móvil económico para matarla. “Los fundamentos para sostener que el imputado tenía un móvil económico para matar a su madre son insuficientes, auto contradictorios e inconsistentes con las pruebas producidas”, respondieron los jueces en el fallo escrito por Pachelo y firmado por sus colegas.

“La Fiscalía no ha podido probar con la certeza inexcusablemente exigida en esta etapa la autoría que atribuye al imputado en el hecho. Los extremos en que se ha pretendido fundar la atribución de responsabilidad se demostraron inexactas o bien no superan la categoría de indicios que incluso desde una evaluación en conjunto e integral no conducen a conclusiones inequívocas, capaces de producir la convicción necesaria”, cerraron los responsables del tribunal en su veredicto absolutorio.

Además, hubo un tirón de orejas para el Ministerio Público Fiscal por la investigación defectuosa del crimen de Aramendia. La causa estuvo en manos de la fiscal Karina Licalzi, que concentró toda la prueba contra Lezcano sin buscar otras hipótesis. Ahora, un año y medio después del crimen, el tribunal indicó que quedaron del juicio “líneas de investigación pendientes” que “no han sido exploradas”. La búsqueda de él o los asesinos de la mujer debe continuar.

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