El gasto promedio que abonan los frentistas con domicilio en Ituzaingó en concepto de Tasa de Seguridad e Higiene es de aproximadamente 1000 pesos por día, es decir, 30 mil por mes. Naturalmente, eso depende de las zonas y del nivel de cobrabilidad del Municipio, que se desplomó en los últimos dos años.
Con ese dinero, el Gobierno local debe brindar prestaciones tales como recolección de residuos, alumbrado público, salud (unidades sanitarias), educación (jardines maternales), deportes, cultura y hasta tiene injerencia en la seguridad, ya que de los distritos depende el combustible de los patrulleros.
Hace dos semanas, cuando se debatió la Ordenanza Fiscal e Impositiva, el jefe de bloque peronista de entonces, Marcelo Nadal, reparó incluso en que “hay muchas partidas que están por debajo de ese valor” de 30 mil pesos. Por eso la suba propuesta, más allá de que va en línea con la inflación, también tiene como finalidad mejorar “la distribución de las contribuciones que cada vecino hace”.
“Ese número (30 mil pesos) es si paga el 100% de la gente, y hoy la recaudación de la tasa cayó muchísimo. La verdad que la recolección de basura es cara pero es un buen servicio, la iluminación es buena, también tenemos que invertir en cultura, en deporte, en obras. Cuando uno ve en la situación económica que está la gente pareciera que el 25% es mucho, pero al ver el valor de la tasa no alcanza para mucho”, se sinceró Juan Manuel Álvarez Luna.
Acelerador al Concejo Deliberante
El presidente del Concejo Deliberante de Ituzaingó es un conocedor de la administración local. Por eso, en conversación con Adrián Noriega y Norman Díaz en la emisión semanal del programa periodístico Primer Plano por canal Somos, de Flow, consideró que no hay margen, de todos modos, para seguir aumentando las tasas: “tenemos que empezar a pensar cómo recuperamos los puntos de coparticipación que perdimos”, afirmó.
En esa dirección anticipó que le quiere poner “un acelerador” al cuerpo legislativo local, para que se empiecen a dar debates de cara a la comunidad y que “no sea un lugar tranquilo, sino que tenga la función política que tiene que tener”. Por caso, en temas como la seguridad “para exigir de abajo hacia arriba lo que necesitamos los Municipios para funcionar”.










