El milagro de Jordana: hace 3 años la daban por muerta y creen que un milagro le salvó la vida

Cuando tenía 13 años se contagió dengue y los médicos le comunicaron a su familia que no había mucho por hacer clínicamente. “Si quieren ayudarla, recen con fuerza”, fue la recomendación que recibieron. Hoy la adolescente vecina de Ituzaingó cumple 16, al igual que su papá.

De un domingo como cualquier otro al lunes, para la familia de Jordana Legarreta no hubo simplemente un cambio de día para arrancar la semana. La adolescente, que por entonces tenía 13 años, quedó intubada y en estado crítico en el Hospital del Niño de San Justo, a donde fue derivada de urgencia tras la atención que recibió en la clínica Dávila (Sanatorio del Oeste), de Ituzaingó, de donde es oriunda.

El diagnóstico que oyeron papá y mamá a manos de los profesionales fue que la nena tenía dengue. Estaba deshidratada, con una sepsis generalizada en su cuerpo (se le habían paralizado todos los órganos por falta de agua y sólo funcionaba su corazón y su cerebro).

Los médicos del nosocomio fueron lapidarios con el cuadro: la chiquita no tenía siquiera saturación de oxígeno en sangre. Y hasta invitaron a padre y madre a ingresar a la terapia intensiva a despedirse de ella, porque era prácticamente imposible su sobrevida. “Tenés que entrar, Diego, porque tu hija no resiste”, le pidieron a su papá. Y también le recomendaron: “si quieren ayudarla, recen con fuerza, porque sólo un milagro la puede salvar”.

El milagro de Jordana
“Yo creo que estuvo la mano de Dios y de la Virgen de Itatí en el milagro de Jordana”, expresó su papá

“Me negué y les dije que no. No me iba a despedir de ninguna manera, porque a nuestra hija la íbamos a llevar con nosotros”, fue la respuesta de ese hombre que lo cuenta y aún se emociona. Diego recuerda que la jovencita pasó 10 días intubada en estado desesperante, recibiendo gama globulina humana. Y de repente despertó: le quitaron el respirador y cuatro días más tarde fue a sala común.

Había bajado casi 10 kilos de su peso y tardó un año en recibir el alta inmunológica. Hoy Jordana sopla las 16 velitas junto a su papá, que cumple 46 el mismo día que ella. “¿Sabés lo que es que te digan que entres a despedirte de tu hija? Y yo me negué, porque no aceptaba esa situación. Nunca me enojé con Dios, al contrario: me aferré a la fe con más fuerza. Y el día que entré a terapia, increíblemente, estaba la imagen de la Virgen de Itatí, de la que nosotros somos devotos”, agregó Diego en charla con Primer Plano Online.

A la chica no le quedó ninguna secuela de ningún tipo. Es un caso que sorprende a las y los profesionales de la salud, que lo tienen todavía en ateneo, es decir, en estudio. Y una curiosidad del destino: el médico Matías Penassi, que fue uno de los encargados de asistir a Jordana y actualmente es el director del Hospital del Niño de San Justo, cumplió años ayer jueves, un día antes que Jordana y su papá.

“¿Sabés lo que es que te digan que entres a despedirte de tu hija? Y yo me negué, porque no aceptaba esa situación”.

La adolescente tiene, de todos modos, algunas precauciones para su vida cotidiana. En pleno rebrote de dengue, usa religiosamente repelente para evitar a los mosquitos que transmiten la enfermedad y hasta recibió la vacuna, con autorización del doctor. Además, su familia se ocupa de que en el barrio las autoridades realicen fumigación permanente.

Yo creo que estuvo la mano de Dios y de la Virgen de Itatí en el milagro de Jordana. Y creo que se escucharon las oraciones en cadena que se armaron por mi hija en todo Ituzaingó, en Entre Ríos, en Costa Rica, en Chile, en China, Ecuador, el país Vasco. Desde cada rincón y desde credo oraban por ella”, cerró Diego, a tres años de que la nena volvió a nacer. Y con ella toda su familia.

El milagro de Jordana
La foto recuerda a Jordana un año antes de contraer dengue y pasar 10 días intubada

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