Parecía un kiosco que le daba servicio durante las 24 horas a su comunidad, pero en verdad la venta de caramelos y bebidas era una pantalla: allí se podía conseguir cocaína de máxima pureza de día y de noche. Luego de denuncias vecinales, la justicia encabezó una profunda investigación y logró la detención de la pareja a cargo del negocio y el decomiso de una importante cantidad de envoltorios listos para ser comercializados.
El local funcionaba en un domicilio de la calle Famatina, casi esquina Vidt del barrio Pompeya, en Merlo, a metros de la Ruta Provincial 40. La gente que habita la zona sospechaba de lo que se comercializaba allí y realizó varias presentaciones anónimas en el Municipio, que canalizó en la justicia esa información.

Así, la fiscal Marisa Monti, a cargo de la UFI N° 9 dedicada a la temática Estupefacientes en el Departamento Judicial Morón, dispuso que la Delegación de Investigaciones del Tráfico de Drogas Ilícitas realice tareas encubiertas en torno al kiosco, con recopilación de fotografías y filmaciones y la identificación de los responsables del negocio.
La ruta de la droga
Con esa evidencia, la funcionaria solicitó al Juzgado de Garantías N° 3 la realización de un allanamiento en el negocio, pedido que fue convalidado por el juez Gustavo Robles. Así, una comitiva policial, con el respaldo logístico de la Secretaría de Seguridad de Merlo, llevó a cabo el procedimiento en la finca con resultados positivos.

Es que en el lugar incautaron envoltorios con cocaína listos para ser comercializados, dinero en efectivo y un elemento particular: el posnet con el que cobraban los artículos legales que se vendían en el local y también servían para que la droga sea pagada por sus compradores.
La pareja a cargo del kiosco quedó detenida y sus celulares secuestrados para ser peritados: esperan conseguir ahí evidencia sobre la ruta de la droga y cómo llegaba a sus manos para comercializarla.








