Paula R. tiene 18 años y había quedado por un rato al mando del comercio de barrio, un emprendimiento familiar junto a su mamá y hermanas en donde venden productos de almacén y de panadería. La tarde gris del viernes y esa amenaza de lluvia que finalmente se concretó en algunas zonas hacían que poca gente transite las calles.
De manera inesperada, la joven estuvo -según su relato- al borde de la muerte. Así, como se lee. Es más: se hizo la desmayada para evitar que un sujeto que ingresó con la excusa de comprar una lata de cerveza continúe con su despiadado ataque. Es que por aproximadamente diez minutos, que fue lo que duró la secuencia, la tuvo tomada del cuello y hasta alcanzó a bajarle el pantalón y la ropa interior.
EL VIDEO DEL HECHO COMPILADO POR LA FAMILIA DE LA VÍCTIMA
“Lo que pudimos saber es que este tipo bajó de un colectivo de la 182 y empezó a seguir a otra chica por varias cuadras, hasta que ella se percató y se pudo escapar. Justo pasó por el negocio, estaba mi hermana sola y le pidió una cerveza. Le pagó, cuando le iba a dar el vuelto la tomó del cuello y empezó a ahorcar. Ella le dijo que se lleve la plata y la respuesta fue que no quería el dinero sino matarla. Y la tuvo varios minutos asfixiándola con el brazo”, narró Cintia, la hermana de la víctima, en conversación telefónica con Primer Plano Online.
En un posteo en redes sociales, la propia Paula contó que, en el forcejeo, el agresor le bajó “los pantalones y la bombacha” y ella alcanzó a hacerse la desmayada para que la deje de atacar. Cuando el sujeto la soltó, la víctima se reincorporó y le clavó el cuchillo con el que corta fiambre en el local, pero la respuesta fue más violencia: el sujeto le asestó una piña en el rostro y siguió con patadas en la cabeza.

“Nos contó que pensó en nosotros y por eso sacó fuerzas para no dejarse morir. ‘Mamá me va a encontrar muerta en el negocio y eso no lo puedo permitir’, se dijo a sí misma. Por eso se hizo la desmayada y se defendió con lo que tuvo a su alcance. Después, varios vecinos lo corrieron y atraparon”, contó la hermana de la joven agredida.
Efectivamente, eso pasó luego de que una mujer entró al negocio a comprar y se encontró con semejante escena. Sus gritos pusieron en alerta a vecinos de la cuadra, que empezaron a seguir al pervertido y lo alcanzaron en la esquina de Piedrabuena y White, colectora de Acceso Oeste, en donde lo retuvieron y entregaron a la Policía tras un llamado al 911. Se trata de Antonio Leonardo Figueredo (33), quien curiosamente, por su manera de actuar, no tiene antecedentes penales.
En principio, la Fiscalía Nº 8 de Morón le imputó los delitos de abuso sexual simple y lesiones, que por carencia de hechos delictivos previos en su contra no son detenibles. Por eso el acusado, que se negó a declarar, recuperó su libertad con una medida cautelar de restricción perimetral de acercamiento de 200 metros tanto al comercio de la calle Céspedes al 1600 como al domicilio de la víctima, decisión impuesta por la jueza de Garantías Nº 4, Karina de Luca.
En caso de no respetar esa disposición, el imputado será detenido. Además, la causa penal en su contra continúa y los investigadores intentan determinar si hay más víctimas para imputarle más hechos, lo que podría cambiar sustancialmente el enfoque judicial del expediente en trámite.










