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miércoles, junio 12, 2024
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Desestimaron la denuncia contra una maestra del jardín 906 de Merlo

La presentación había sido realizada por la mamá de un alumno por presuntos malos tratos de la docente contra el menor y otros nenes y nenas de la sala. La conclusión de la justicia es que no había delito en su exposición inicial porque, además, las veces que fue convocada para ampliarla no acudió.

La justicia penal de Morón desestimó la denuncia hecha por la mamá de un alumno del Jardín 906 de Merlo contra una docente por presuntos malos tratos hacia nenes y nenas que forman parte de la matrícula del establecimiento educativo de nivel inicial.

Según pudo constatar Primer Plano Online, la presentación fue realizada en junio del año pasado y, desde entonces, la denunciante nunca se acercó a ampliar la declaración sobre sus dichos y a aportar elementos para el avance de una eventual investigación. Pero, asimismo, el fiscal Hugo Ravizzini, de la UFI Nº 7 de Morón, concluyó que en los dichos de la mujer no había delitos a imputar.

No habiendo prueba suficiente sobre la existencia de delito alguno en el hecho acaecido, de conformidad con lo dispuesto por el artículo 290 del Código Procesal Penal corresponde desestimar las presentes actuaciones”, fue la resolución firmada por el funcionario judicial. Léase: más allá de que no aportó pruebas la denunciante para continuar con la pesquisa y se desentendió del tema, tampoco había un hecho punible a perseguir.

CUÁL FUE LA DENUNCIA

Siempre según lo expuesto por la mamá en su denuncia inicial, ella había ido con su hermana al jardín, ubicado en la esquina de Feval y Fraga del barrio San Eduardo, en la localidad de Pompeya, Merlo, a llevar una torta para que su hijo celebre el cumpleaños con sus compañeros y compañeras de sala. Al ingresar al establecimiento su familiar observó que una nena “estaba llorando de dolor de panza”.

Así, lo que hicieron fue contarle a la maestra suplente, que desde hacía un mes estaba a cargo del grupo, pero la respuesta de la docente fue “no darle importancia”. Entonces le convidaron un vaso con agua y la menor respondió que no podía tomar porque “la seño no me deja”. Cuando le insistieron a la maestra sobre el malestar de la chiquita la respuesta que recibieron fue: “no voy a llamar a la madre”. Todo eso quedó establecido en la denuncia.

Al día siguiente la mamá que había ido con la torta pidió una reunión con las autoridades de la entidad educativa tras contar la experiencia en el grupo de WhatsApp de padres y madres y recibir comentarios similares de otras familias. Y agregó un elemento: había conversado con su propio hijo, quien le contó que la señorita “lo encerró en el baño y le dijo que no lo iba a dejar salir hasta que no cierre la boca”.

Entre las devoluciones que tuvo de su nene también escuchó que la docente “les da un remedio a los nenes (sin dar nombres de a quiénes), les apaga la luz, los deja encerrados en la sala y les muestra un mostruo”. Todo en palabras de un niño de cuatro años de entonces, que también refirió que a un amigo suyo, ahí sí con nombre y apellido, un día lo zamarreo y le metió los dedos en la garganta para hacerlo vomitar.

La directora la recibió, le respondió que nunca había recibido comentarios así sobre la maestra y se comprometió a hablar con ella.

DENUNCIA DESISTIDA

Para la justicia no sólo que la denunciante no amplió sus dichos en sede judicial sino que, además, no permitió que los psicólogos y especialistas entrevisten al nene para comprobar la veracidad de sus expresiones. Pero dos cuestiones más: por un lado, lo expuesto no constituye un delito reprochable desde la escala penal. A lo sumo serán cuestiones administrativas a resolver por las autoridades.

La otra: ninguna otra madre o padre denunció que sus hijos o hijas hayan padecido situaciones así. Y en representación de menores de edad son las personas adultas responsables quienes deben denunciarlo si consideran que pudieron haber sido víctimas de algún hecho punible.

Es por eso que el abogado Sebastián Chouela, defensor de la maestra señalada, había pedido que se desestime la presentación en contra de ella, cosa que finalmente la justicia resolvió.

“Hoy en día denuncian por denunciar y, en muchos casos, después no van siquiera a ampliar sus denuncias a la Fiscalía. Mientras eso pasa, el sólo estado de sospecha ya habilita la separación de los docentes de sus cargos. Una verdadera injusticia”, explicó Chouela a Primer Plano Online.

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