Una banda de juvenil de delincuentes dedicada al robo de autos fue desarticulada en las últimas horas luego de una serie de órdenes emanadas por la justicia para la realización de allanamientos en los monoblocks de la Tablada, en villa La Justina (también conocida como De los Paraguayos) y Villa Palito de San Justo.
Los procedimientos sirvieron, además, para desmantelar un búnker narco que funcionaba en uno de los objetivos, en donde la Policía se encontró con gran cantidad de drogas como cocaína, marihuana y pasta base, armas y el conocido en la jerga del hampa como kit de escruche, es decir, herramientas para cometer entraderas: barretas, cricket, pasamontañas, guantes y precintos acopiados en una mochila.
Así, además de los robos de autos por los que eran buscados, ahora se abren causas paralelas para que la justicia pueda determinar en cuántos otros hechos estuvieron involucrados. Son por lo menos tres los asaltos cometidos por la organización: al robo de un VW Bora le siguió el de un Chevrolet Ónix, en cuyo interior estaban las llaves de una camioneta Renault Kangoo, que también hurtaron.
Para llegar hasta la banda fue clave la recopilación de imágenes de cámaras de seguridad y el trabajo del Gabinete Técnico Operativo de la comisaría de San Justo, que durante varios días se concentró en la investigación. Y otro dato de relevancia: un día después de sustraer la Kangoo, la Policía realizaba tareas preventivas en la zona y observó la caminata de un joven de características similares a uno de los integrantes de la banda.
Un arma arrojada al techo de una casa y la identificación de la banda
Cuando los efectivos le dieron la voz de alto para identificarlo, el sospechoso lejos de detenerse empezó a correr y, en la huida, arrojó lo que luego se constató era un arma de fuego al techo de una vivienda. Esa maniobra quedó registrada por cámaras de seguridad y el sujeto quedó formalmente detenido. A partir de esa aprehensión la pesquisa se aceleró: le sumaron evidencias recopiladas en el Bora, que fue abandonado pocas horas después del robo. Los otros dos vehículos también fueron recuperados.
La justicia ordenó la realización de 6 allanamientos con 3 órdenes de detención. Muchos de estos jóvenes que delinquen se regalan en redes sociales: suelen publicar sus “hazañas” y mostrarse armados como para dar un mensaje al resto. Además, con los datos obtenidos del celular secuestrado al primer detenido (el que descartó el arma en un techo) consiguieron saber quiénes eran sus cómplices. El cruce de antenas solicitado a empresas de telefonía fue lo que faltaba para decorar la investigación.


Mayúscula fue la sorpresa al detectar que uno de los domicilios era, en realidad, un depósito de acopio de drogas para la venta al menudeo. Allí encontraron tres pistolas calibre .9 milímetros (dos de ellas con la numeración suprimida y la restante con pedido de secuestro por robo), 1200 dosis de cocaína, 300 envoltorios de marihuana, 11 celulares (cuyo origen se sospecha que puede ser producto de ilícitos previos) y el kit de escruches.
A partir de los hallazgos la causa quedó repartida en tres fiscalías: la N° 12, a cargo de Matías Marando; la N° 1 del Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil, a cargo de Juan Pablo Insúa; y la N° 14, a cargo de Fernando Amador López, dedicada a la temática estupefacientes.
La salida de los detenidos de los barrios no fue fácil para la Policía: familiares y vecinos se tornaron hostiles y arrojaron objetos contundentes contra los efectivos, que se retiraron rápidamente una vez que completaron su trabajo.











