“A la mala gente hay que escracharla. Hoy la Dra. Rosa Vizgarra (Matrícula Nacional 83.218- Matrícula Provincial 38523) del Instituto Pediátrico de Castelar @ipcmedico, con quién teníamos un turno oftalmológico, no quiso atender a mi hijo porque dijo textual: ‘yo no atiendo a chicos con autismo, no estoy capacitada’, y nos derivó a otra profesional”.
María Fernanda Villosio es periodista, pero más allá de su labor profesional como editora ejecutiva de la Revista Noticias es vecina de Castelar norte. Y mamá de Thiago, un nene de 12 años con autismo. Ayer le tocó vivir una situación que la dejó sin palabras y envuelta en impotencia.
En conversación con Primer Plano Online, la mujer contó que había solicitado un turno pediátrico. Al pedirlo en esa institución, la persona solicitante debe ingresar los datos del paciente, con lo cual el sistema ya detecta que se trata de un menor de edad. Se trata de un trámite sencillo, casi burocrático, porque era para presentar ante la obra social por su certificado de discapacidad.
“Mi nene habla, tiene correcta expresión y entiende todo. Por eso a veces tiene crisis, por ejemplo, cuando tiene que esperar. Al hacerme la recepción pedí que tengan contemplación de eso. Nos dijeron que vayamos al consultorio 24 que ya le avisaban a la profesional. Pero la médica abrió la puerta y llamó a otra persona. Ahí empezó todo”, relató Fernanda.
La mamá se acercó a la doctora y le explicó la situación, justamente previendo que su nene podía ponerse nervioso por la demora. Y la respuesta la dejó petrificada. “Yo no atiendo a chicos con autismo”, fue lo que contestó la oftalmóloga, para luego cerrar la puerta y continuar con su labor. De inmediato, las empleadas de recepción se acercaron a hablar con ella y a intentar reparar lo que había pasado.
“Se disculparon y me dijeron que me quedara tranquila, que lo iba a atender otra médica, con la que no hubo ningún problema. El trámite duró cinco minutos y todo salió perfecto. Pero antes sentí esa humillación con mi hijo que no podía dejar pasar”, se sinceró la mamá. Una vez completada la atención a Thiago, Fernanda se acercó a la doctora y “le dije de todo, porque no puede obrar de esa manera”.

“Terminé a los gritos en la sala de espera acusándola de discriminación. No pensé que podía quedar gente tan miserable en este mundo. ¿Qué capacitación se necesita para atender a un niño con autismo? No es tan difícil, vamos. Mi nene habla, pero aún si no lo hiciera, no hace falta estudiar tanto para tener un poco de empatía y poner la ética por sobre el prejuicio”, completó Villosio.
Sin encontrar explicación aún con lo sucedido, la periodista avisó que realizará las denuncias correspondientes y ante quien corresponda para defender los derechos de un niño a recibir la atención que requiera. Es que lo peor de todo lo escuchó de la boca del nene al salir, una vez que todo había pasado. “Mi hijo me manifestó que sentía vergüenza. ¿Quién debería sentir vergüenza en verdad? Nunca me había pasado una cosa así, tan indignante y triste para la condición humana”, finalizó.








