Dos hermanos fueron detenidos tras una entradera en La Matanza. Hasta ahí la descripción del resultado formal de la investigación del caso, aunque hay un capítulo que merece ser contado. Fue un procedimiento pintoresco, por más que detrás haya un hecho lo suficientemente angustiante para la familia que lo padeció.
“Dejen que yo los mato”, gritó desesperada la madre de ambos ante el personal que se presentó en el domicilio con una orden de allanamiento. La mujer estalló en furia, calificó como “dos delincuentes” a sus propios hijos y les pegó con manos abiertas y puños cerrados ante la sorpresa de los uniformados, que debieron montar un dispositivo especial para retirar a los acusados y ponerlos a resguardo.

Ambos sujetos, identificados como Walter Fabián Sánchez (35) y Maximiliano Ariel Castro (23) fueron trasladados a la comisaría 4ª de San Carlos, en el mencionado distrito, a la espera de ser indagados hoy jueves por la fiscal Andrea Palin, de la UFI N° 9 de La Matanza, y el secretario de la dependencia, Mariano Marcuz.
La absurda maniobra que los delató
Los hermanos están domiciliados en la calle Lanza al 700 y el robo a la vivienda ocurrió en esa misma arteria, pero al 900, es decir, a dos cuadras de su casa. Según la denuncia de la víctima, por los fondos de la finca se metieron los dos sujetos encapuchados, quienes luego de amenazarlo le sustrajeron dinero en efectivo y objetos de valor.
Entre lo que le robaron había un dispositivo celular que le hicieron desbloquear para poder quedar habilitados a transferirse el dinero que tenía en hombre asaltado en sus cuentas. Uno de esos envíos de fondos terminó en un kiosco ubicado a la vuelta de la casa de la víctima, lo que permitió a los investigadores conseguir el primer elemento de prueba.

Así lograron reconstruir quiénes fueron los autores de ese movimiento de plata e identificarlos. Claro: encima eran dos vecinos del barrio. En el allanamiento a la cada de los imputados la Policía secuestró guantes, 6 tarjetas SUBE, dos barretas, un pasamontaña, un criket y dos destornilladores. En la jerga del hampa eso, reunido en una mochila, constituye un set de escruche para ingresar a domicilios.
Los hermanos -que tienen distinto apellido por ser hijo de distinto padre con la misma mujer- enfrentan cargos por el delito de hurto (se metieron a la casa intrusada sin romper nada) en concurso real con defraudación informática a raíz de esa transferencia, que expuso la torpeza con la que actuaron.














