Dos detenidos por venta de drogas al narcomenudeo en Ituzaingó. Fue tras una serie de denuncias vecinales de gente que se hartó de la actividad de la organización delictiva y el permanente desfile de gente desconocida por el barrio.
El procedimiento, realizado por personal de la Delegación de Investigaciones del Tráfico de Drogas Ilícitas de Morón en conjunto con la comisaría 2ª de Villa Ariza y de la Secretaría de Seguridad de Ituzaingó, fue ordenado por la justicia luego de una serie de elementos reunidos en la investigación previa.
La irrupción policial fue en un domicilio de la calle Thorne al 1700, entre Ratti y Nicasio Oroño, del barrio conocido como Villa Reichembach del mencionado distrito. Fue el fiscal Ezequiel Lovillo, de la UFI Nº 9 de Morón, quien ordenó la realización de tareas encubiertas para constatar si en el lugar se llevaba adelante la actividad ilícita.
La diligencia de comprador previo
Como es protocolo, hubo seguimientos de personas, vigilancias encubiertas y filmaciones de los movimientos que se realizaban en el domicilio sindicado. “Acordaban un punto de entrega, se acercaban hasta el lugar y, después de un pasamanos de dinero entregaban la sustancia encargada”, precisó una fuente de la pesquisa.
“Después se retiraban del lugar con claras intenciones de no dejar evidencias”, agregó el vocero consultado para la elaboración de este artículo. Durante el procedimiento dispuesto por el juez Ricardo Fraga, titular del Juzgado de Garantías Nº 2 de Morón, la Policía incautó dosis de cocaína en fragmentos y envoltorios listos para su comercialización.

En el lugar también había cogollos de marihuana, una balanza de precisión, dinero en efectivo y teléfonos celulares, que quedaron a disposición de la justicia para su peritaje. Omar Roberto R. y Marcelo Guillermo G. fueron detenidos y quedaron imputados en orden al delito de tenencia ilegal de estupefacientes para su comercialización.
“Cuidá a mis hijos”, alcanzó a pedir uno de los detenidos cuando era trasladado por personal policial a la dependencia. Además, pidió perdón a uno de sus vecinos que se acercó a ver qué era lo que pasaba. Si bien no fue grande la cantidad incautada, hubo un elemento previo al allanamiento que confirmó la existencia de la actividad.
¿De qué se trató? De la diligencia conocida como comprador previo, con la que se acreditó que en el lugar vendían droga. Es decir, más allá de la orden emanada por la justicia, los policías contaron con una nueva evidencia para actuar, con lo que definieron irrumpir en la vivienda. Ese comprador, en principio, es considerado como testigo en el marco de la causa judicial.








