Gian Franco Meloni, el asesino al volante que chocó de frente mientras conducía borracho y en zigzag por la avenida Rivadavia, en Ramos Mejía, y mató a Ovando Emeterio Copa y su hijo Eduardo Federico el 9 de septiembre de 2018, recibió una de las penas más altas para la escala de los homicidios culposos agravados, pero no irá preso por el momento.
En juicio abreviado ante el Tribunal Oral Criminal Nº 2 de La Matanza, Meloni se declaró culpable y evitó que el trámite judicial continúe hacia el doble homicidio simple con dolo eventual, el acusado recibió el máximo de la pena establecida en el Código. “Es un acuerdo entre el imputado, la Fiscalía y al que nosotros, como particular damnificado, prestamos conformidad, pero solicitamos que la modalidad sea de cumplimiento efectivo”, precisó a Primer Plano Online el abogado de la familia Copa, Nicolás Rechanik.
Lo cierto es que las condiciones de arresto domiciliario del ahora condenado no se modificarán, así que seguirá purgando la pena en su casa. Es que en ningún momento violó las pautas impuestas por la justicia, así que no hay motivos para terminar con ese formato de cumplimiento. Un caso similar al de Diego Cuevas, que en 2015 mató a Lautaro Juárez y Manuel Lastra en la picada fatal de Haedo y cumple la condena con prisión domiciliaria.

“Lamentablemente el asesino arruinó una familia en un minuto. Para perdonar uno tiene que aprender a olvidar, y nosotros no vamos a olvidar esto jamás”, reflexionó Daniel Copa, hermano e hijo de las víctimas fatales.
En la instrucción del caso había quedado establecido que Meloni manejaba con un alto nivel de concentración de alcohol en sangre y a “altísima velocidad” por la citada arteria en sentido hacia la estación de Haedo cuando provocó el desastre vial que se llevó la vida de Ovando y Eduardo, quienes se dirigían al santuario de San Cayetano como todos los domingos a dar gracias por el trabajo.
Al llegar a la intersección con la calle Maipú, “continuando con la conducción en forma antirreglamentaria” y de manera temeraria “pese al reclamo de los acompañantes que lo urgían a que detenga la marcha o que al menos disminuya la velocidad”, impactó con un tacho de señalización vial y cambió su rumbo de conducir al carril contrario de Rivadavia luego de perder el control del vehículo.
En el expediente judicial quedó claro que los amigos de Meloni, que volvían con él de una noche de diversión que arrancó en el bar Scumm, ubicado en la Avenida Gaona y Rosales, de Ramos Mejía, y luego siguió en el boliche fueron a bailar a Vinicius, sobre Rivadavia, le habían advertido de lo que hacía mientras manejaba. De hecho, uno de sus amigos que viajaba con él declaró que “Gian Franco hacía caso omiso a los pedidos de que disminuya la velocidad”.








