Se trata de una política silenciosa, que no siempre provoca arraigo en la comunidad pero que, de a poco, va ganando terreno entre los vecinos. Es una invitación al cuidado del medio ambiente, con el desafío sencillo de no tirar a la basura aquellos desechos que sirven para reciclar y generar un valor agregado y entregarlos en el lugar en donde se encargan de reutilizarlos con fines nobles.
Como toda costumbre, lleva tiempo para que se transforme en hábito, pero no hay peor empresa que la que no se emprende. Por eso, el Municipio avanza con la realización de jornadas cada 15 días que les permitan a los vecinos guardar en sus casas productos como plástico, vidrio, metal, papel y cartón, residuos electrónicos (computadoras, electrodomésticos, celulares, impresoras) y aceite vegetal, para entregarlos en un ámbito acorde en donde le den la utilidad que corresponde. Una de las organizaciones es ResKT (rescate), que trabaja con jóvenes que tienen problemas de adicciones.
En esta oportunidad, Primer Plano Online presenció la jornada que se realizó en la plaza ubicada en Ventura Alegre y Pacheco, en Ituzaingó Sur. Allí, ciudadanos de la zona se acercaron para entregar los materiales y llevarse, a modo simbólico de gratificación, un árbol para plantar en su casa. Las autoridades locales aseguran que se trata de una manera de fomentar el arbolado que caracteriza a la ciudad, además de instalar a futuro una conciencia colectiva que trascienda generaciones.
“Separar la basura es un ejercicio importante”, definió el intendente Alberto Descalzo en conversación con este medio. Asimismo, destacó que “el objetivo es que todo Ituzaingó pueda reciclar su basura y día a día cuidar mejor el cuidado del medio ambiente”.
Por su parte Gustavo, coordinador de la entidad que recibe los productos a reciclar, valoró la convocatoria y la presencia de vecinos en la movida, que además de servir al desarrollo ecológico también ayuda a sacar a chicos del infierno de las drogas. “Todo lo que se junta se reutiliza. Cuando el vecino da este paso también está ayudando a jóvenes con problemas de adicciones a reinsertarse en la sociedad”, indicó. A modo de ejemplo, graficó que el tergopol que recolectan lo muelen y lo convierten en ladrillos para contrapisos, y con las botellas de vidrio hacen pasos, para que los chicos puedan tener su propio ingreso además de incorporar un oficio.












