Cerró la sucursal Castelar del Banco Santander. La entidad, que funcionó sobre la avenida Santa Rosa al 1700, cesó definitivamente sus operaciones por motivos que responden a una reorganización de su estructura interna.
En los últimos meses, esa dependencia había sido noticia por una serie de salideras bancarias sufridas por clientes que pusieron en alerta al sistema de seguridad de la región, tanto del lado Morón como de Ituzaingó. La figura de un posible entregador o de vulneración de los sistemas informativos sembraron dudas y fueron puntas investigadas por la justicia.
Sin embargo, el cierre responde a otras cuestiones. Primer Plano Online intentó contactar a voceros oficiales de la empresa, pero no obtuvo respuestas. Lo que este medio pudo averiguar fue que la decisión fue tomada desde mediados de agosto, aunque dejó de operar formalmente la semana anterior, cuando ya no hubo atención al público y sólo se limitaron sus empleados a trasladar sus pertenencias a los nuevos destinos.
A comienzos de año, la entidad había informado que daba arranque a un proceso de reorganización que incluía el cierre de más de 40 filiales en distintas localidades del país para volcar su atención a canales digitales.
El destino del personal y de clientes
El personal, en principio, fue derivado a las casas centrales que la empresa tiene en Parque Leloir (Ituzaingó) y en el centro de Castelar (Morón), sobre la calle Inocencio Arias 2437. En cuanto a las pertenencias que los clientes guardaban en esa sucursal, el banco comunicó qué iba a realizar.
“El traslado se realizará de forma segura, de manera integral, sin abrir ni manipular las cajas, con seguridad especializada y en presencia de un escribano. Tu caja no se abrirá y mantendrá el mismo número: sólo cambiará el número de módulo”, informó la institución a su clientela.

“Si cierran hasta los bancos es que estamos jodidos en serio”, reflexionó un comerciante de la zona en un breve intercambio con el cronista de este medio que recorrió la cuadra.
De todos modos, el cierre tiene que ver con el avance de la tecnología, los medios digitales de cobro y pago y que cada vez asiste menos gente a las sucursales a realizar trámites. Son muy limitadas las operaciones diarias que se realizan en comparación a una década atrás. Está claro que eso también está repercutiendo en el mercado laboral.












