Fue una verdadera hazaña médica protagonizada por profesionales de la salud que forman parte del SAME de Morón: lograron asistir a tiempo y salvar las vidas de una joven mamá y su primera hija que nació en su casa ante la imposibilidad de ser trasladada por las circunstancias que rodearon al parto.
Uno de sus protagonistas, el emergentólogo Jorge Pfefferman, narró a Primer Plano Online cómo fue la secuencia en la que se encontraron con la urgencia y tuvieron que transformar una habitación familiar en sala de nacimiento.
El médico contó con la colaboración de su compañero de móvil Hernán Romero, que además de ambulanciero también es bombero de Morón, y de una segunda ambulancia que llegó para asistir a la criatura: el pediatra Adel Zárate y el chofer Dante Ríos.
“Fue un parto difícil. Mamá primeriza que estaba sola en un primer piso por escalera caracol y no había posibilidad de trasladarla. La nena estuvo en el canal de parto por más tiempo del que tendría que haber estado y tuvimos que asistir el nacimiento en el lugar”, detalló el doctor en charla con este medio.
La beba nació “un poco deprimida”, es decir, con dificultad respiratoria, y hubo que reanimarla con ayuda manual. Pese a los 35 años de servicio en ambulancias, y luego de haber ayudado a nacer en domicilios y en móviles a varias criaturas, Pfefferman nunca había vivido una situación de tanta tensión.
El estado de salud de mamá y beba
Después de las maniobras de reanimación de la beba y la contención de la mamá, las dos ambulancias coordinaron el traslado hacia el área de Neonatología del hospital Posadas, donde la pequeña Alma continúa recuperándose a la espera de poder volver a casa.
Mamá Martina, en tanto, ya recibió el alta pero permanece en el nosocomio esperando por su beba. Papá Mauricio, por su parte, intenta volver a la realidad luego del nerviosismo que vivió. Es que estaba trabajando mientras todo eso pasaba en su hogar y fue llamado de urgencia por su mujer cuando era inminente el nacimiento.
“Desde el día del parto hasta hoy (por ayer), no había venido a casa, estábamos en el hospital. Lo que sí quiero hacer es transmitir mi admiración por el accionar de los médicos del SAME, que cuando recuerdo lo que hicieron se me pone la piel de gallina. Lo que hicieron por mi hija y por mi mujer no tiene palabras: se portaron de maravilla por cómo las cuidaron”, reflexionó.
Para finalizar, Pfefferman destacó “el trabajo no es de uno solo, sino que esto funciona porque hay un equipo que se prepara para enfrentar estas situaciones”. “Si no hubiera tenido el apoyo del pediatra yo hubiera tenido dos pacientes que asistir. Y hubo gente que atendió el teléfono, que hicieron contención, otros que llegaron rápido: es todo un equipo que trabaja”, concluyó.








