Una vez más la desidia fue la causante de la reacción de indignación masiva en el centro de Castelar. Estacionado en la esquina de Pompeya (La Cortada) y Carlos Casares, obstruyendo la rampa de discapacitados debidamente pintada de amarillo, encontraron un auto marca Fiat patente AD-771-ND estacionado. Lo curioso fue que además, en su luneta delantera, el vehículo exhibía una chapa identificatoria de la Cámara de Senadores de la Nación (sea verdad o no).
La reacción de las personas que pasaban por allí surgió a partir de que una mujer intentó bajar con la silla de ruedas de su hijo de 18 por la rampa de discapacitados y obviamente, se vio imposibilitada. Indignada y sintiéndose impotente ante el atropello, con su teléfono celular comenzó a sacar fotos del auto que los comerciantes de la cuadra hicieron llegar a la redacción de Primer Plano Online con el relato de lo ocurrido.
Mientras comenzó a aglomerarse gente en la concurrida esquina de Castelar norte, finalmente apareció el dueño del vehículo acompañado de una mujer que, como era de esperar, fueron increpados. “Se empezó a juntar gente para esperarlos y cuando llegaron los querían matar”, describió el titular de una casa de ropa ubicada a 20 metros de la esquina donde ocurrió todo. Rápidamente, sin mediar pedido de disculpa alguno, la pareja se subió al auto y se fue.
Después del desafortunado momento, los testigos del hecho cotejaron, de paso, que el rodado –radicado en elk Municipio de San Fernando , provincia de Buenos Aires- tiene una deuda con ARBA por el pago de patente de $16.265,30. Una mancha más al tigre.










