Primera condena efectiva en el caso Diego Roda, el comerciante asesinado hace ya 8 años en Ituzaingó en medio de un caso que la justicia confirma fue de gatillo fácil policial.
La recibió en este caso la ex integrante de la Policía Local de Ituzaingó Camila Fernanda Pazos (33), quien en juicio abreviado fue sentenciada a tres años de prisión de ejecución condicional (es decir, no irá presa) e inhabilitación absoluta por seis años para ejercer cargos públicos.
Luego de acordar el monto de la pena con el fiscal Patricio Pagani, fue el juez Rodolfo Castañares, del Tribunal en lo Criminal Nº 4 del Departamento Judicial Morón quien fijó el veredicto condenatorio por los delitos de falso testimonio, encubrimiento agravado por la condición de funcionaria publica y falsedad ideológica de instrumento público.

Es decir, Pazos asumió que fue parte de la cadena de complicidades que intentó ocultar lo verdaderamente ocurrido en la noche del 12 de septiembre de 2016 cuando el dueño de la verdulería El Económico salía de la casa de sus suegros junto a su esposa, Virginia Tueso, y su pequeño hijo de apenas diez días de vida.
Como informó Primer Plano Online en reiterados artículos, una persecución policial a dos delincuentes que habían rodado una camioneta en Caseros terminó con la masacre contra Roda, al que le dispararon a corta distancia luego de confundirlo con los malvivientes.

Por el caso, los principales acusados de homicidio agravado son los por entonces agentes de la Policía Local de Ituzaingó Fernando Grané y Gerardo Gabriel San Miguel, quienes enfrentan posibles penas de perpetua en caso de ser hallados culpables.
El resto de los acusados por el crimen de Diego Roda pidieron el mismo tratamiento
Salvo Grané y San Miguel, el resto de las personas implicadas en el expediente que instruyó el fiscal Marcelo Tavolaro, de la Fiscalía Descentralizada Nº 1 de Ituzaingó, reconocieron su responsabilidad en el caso y también firmaron juicios abreviados con penas de prisión en suspenso e inhabilitaciones varias. De todos modos, eso todavía no fue rubricado por el magistrado interventor.
Por parte de la Policía son el comisario Daniel Fernando Pérez (jefe de la comisaría de Villa Ariza en 2016); Sergio Fabián Andrés Barrientos (oficial de Servicio de esa dependencia policial); Diego Agustín Carreira (jefe del Grupo Técnico Operativo de la seccional); Maximiliano Gastón Ramos (agente de la Policía Local que participó de la persecución); y Maximiliano Duarte (efectivo policial de la comisaría).

En tanto también solicitaron idéntica vía de economía procesal los civiles Alejandro Tomás Salomón (falso testimonio agravado, es decir, mintió para ayudar en el encubrimiento policial); y su novia de entonces Johana Belén Vukman, quien sostuvo la versión de su pareja porque estaban juntos.
Consultado por Primer Plano Online, uno de los abogados de la familia Roda, Ismael Jalil, integrante de la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI) explicó que el camino del abreviado “no es ilegal, es un derecho que tienen naturalmente y la palabra de la víctima no es vinculante, pero entendemos que por las características del caso merecían otra condena”.
Crimen de Diego Roda: una investigación con condenas inexorables
Con el veredicto confirmado en contra de Pazos y el planteo judicial hecho por los otros mencionados, a excepción de Grané y San Miguel, queda claro que la investigación del fiscal Tavolaro fue por el camino correcto y que se trató de un caso de gatillo fácil. Los dos principales acusados enfrentan cargos por los delitos de homicidio agravado por haber sido cometido por personal de una fuerza de seguridad abusando de su función reiterado en dos hechos, uno de ellos en grado de tentativa.
Es decir, a Diego Roda lo mató la Policía, la misma que puso en serio peligro de vida y también baleó a su mujer y de milagro no lastimó al bebé recién nacido que viajaba en su asiento de protección en la parte trasera del auto. Incluso se cree que fue una cacería, porque a las víctimas las balearon a corta distancia: las pericias determinaron que al comerciante le dispararon a 2,5 metros respecto del auto en el que circulaba con su familia.
Como informó Primer Plano Online en varios artículos, todo comenzó con el robo de una camioneta Peugeot Partner Patagónica en Caseros cuyos ladrones, tras una persecución y hasta un enfrentamiento con policías en el trayecto, terminaron abandonando en la calle Aguaribay, entre Saldán y El Delta de Villa Ariza.
Entonces los delincuentes fugaron a la carrera, pero un dato nunca pudo establecerse con certeza, y fue la dirección hacia la cual huyeron. Pasados 50 segundos llegó a ese lugar una comitiva integrada por agentes de la Policía Local de aquel momento, entre los que se encontraban Grané, San Miguel, la ahora condenada Camila Pazos y otro de los imputados, Maximiliano Ramos. Revisaron la camioneta y, al no hallar a sus ocupantes, los dos primeros fueron en busca de los malvivientes, mientras el resto se quedó al lado del rodado.
En esas circunstancias los efectivos fueron advertidos por un vecino de que los malvivientes huyeron por la calle El Delta, desde donde a la altura del 2.300 salía Roda, su esposa y el bebé. Según quedó probado en la investigación, los policías dispararon al menos cinco veces contra la humanidad del comerciante: tres con el arma de San Miguel y las otras dos con la de Grané.

El verdulero recibió un tiro en la región lateral del hemitórax derecho, otro en región escapular izquierda y dos en la región deltoidea izquierda, que determinaron su muerte en el Instituto Médico Central, a donde fue llevado de urgencia. Su mujer, en tanto, sufrió dos heridas de bala en el antebrazo derecho.
Fue el propio fiscal Marcelo Tavolaro quien, en su requerimiento de elevación a juicio y una vez concluida su instrucción, calificó de “zafarrancho” lo actuado por la Policía aquella noche fatídica. “Queda demostrado mediante el accionar de Grané, San Miguel, compañeros y superiores, no solo que fueron los autores del hecho, sino que durante todo este tiempo se dedicaron a desviar la atención en cuanta hipótesis se les ocurriera”.
Y concluyó: “a esta altura resulta inverosímil sostener que los noveles agentes que recién daban sus primeros pasos en las filas policiales hayan podido elucubrar tamaño zafarrancho».









