El traslado en combi desde el conurbano a la Ciudad de Buenos Aires es sin dudas cómodo y rápido, más aún por el aprovechamiento del carril exclusivo del Metrobus de la Autopista 25 de Mayo en los horarios pico. Sin embargo, no resulta en absoluto barato, y cada vez lo será menos, ya que por el aumento del combustible, el dólar y la inflación se espera una nueva suba para el mes de agosto. Si se toma el año calendario y se compara el valor de un viaje respecto a lo que costaba en julio de 2017, se notará que la tarifa –única- saltó de $100 a $140 por un viaje de ida solamente. En lo que va del año, el aumento registrado trepa al 27%.
Ir y volver en combi a la “city” desde la zona oeste demanda desembolsar $280. Sin embargo, para los usuarios habituales las empresas ofrecen paquetes que abaratan los costos por viaje y habilitan la posibilidad de abonar con tarjeta de débito y crédito para combos de 10, 12, 20 ó 40 viajes adquiridos de una sola vez.
De todos modos, la combi sigue siendo conveniente a la hora de compararla con un viaje en auto, que cuesta el doble (incluyendo el combustible, los peajes y el estacionamiento). Aunque si de evaluar lo mejor para el bolsillo se trata, definitivamente el traslado en tren y/o colectivo no tiene competencia: el pasaje del tren Sarmiento hasta Once más un viaje en subte de la línea A hacen un total de $13,75, una décima parte del costo de la combi. Además, en este combo salen a relucir a favor del usuario el paquete de medidas implementadas por el Gobierno Nacional que favorecen a los que más viajan, abaratando el costo por traslado cuando se realiza en un plazo menor a las dos horas.

En tiempos de bolsillos flacos, lo que para muchos resultaba hace un año atrás un “lujo” merecido para ir y volver del trabajo, hoy empieza a evaluarse como un gasto a resignar. Y los números así lo revelan. La cámara que agrupa a las empresas prestatarias de viajes en combi (CETO) asegura que desde 2015 la cantidad de pasajeros que las utilizan fue cayendo hasta llegar al 20% menos de usuarios. En contrapartida, el Ministerio de Transporte manifestó que en mayo pasado, por ejemplo, el movimiento de pasajeros que se suben al tren se incrementó en un 54% en el área metropolitana que incluye el servicio del Ferrocarril Sarmiento.
Así las cosas, no faltará mucho para empezar a parafrasear a nuestros abuelos al asegurar que todo tiempo pasado fue mejor, y volver convencidos al transporte público. Dispuestos a resignar el confort del raudo viaje por autopista, sabremos amoldarnos –a la fuerza- al traqueteo del tren y los apretujes de la hora pico.










