“Fue un secuestro al voleo. Se la llevaron porque la confundieron con una mujer mayor y ahí empezó todo el desastre que estamos viviendo hoy”. Carola Labrador es un nombre que provocó mucha empatía en su momento con la ciudadanía por el dolor que atravesó. “9 días la tuvieron secuestrada a mi hija y no hicieron nada para encontrarla”, le cuenta a Primer Plano On Line. Pasó el primer lustro sin Candela, y el dolor por la ausencia se agiganta.
Ella será la primera testigo citada a declarar en el juicio por el caso que comenzará el 6 de febrero próximo en el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 3 de Morón donde juzgarán a Hugo Bermúdez (56), Leonardo Jara (37) y Fabián Gómez (45) por el delito de “privación ilegal de la libertad seguida de muerte”. Los jueces Diego Bonano, Raquel Lafourcade y Mariela Moralejo Rivera serán los encargados de intentar dilucidar la verdad de lo sucedido. Se prevé un debate largo, que terminará en septiembre y por el cual desfilarán, en principio, más de 3100 testigos.
Fabián Améndola y Fernando Burlando siguen siendo sus abogados. “No me cobran un peso. Es más: me ayudan económicamente. Para ellos somos una familia más”, necesita aclarar. Carola tiene otros dos hijos, de 13 y 19 años. Ambos quedaron en una situación de mucha fragilidad con la muerte de su hermana. Ella debió mudarse, porque no quiso regresar a su antiguo hogar. Ahora vive cerca de su madre, aunque el domicilio sea reservado. Sufrió al menos dos intimidaciones en estos años: en una oportunidad le balearon el frente de la casa; en la otra, a su hijo mayor le pegaron un tiro en la pierna “supuestamente en un intento de robo”, dice. Pero desconfía que haya sido así. En su intimidad cree que fue un mensaje mafioso.

Carola Labrador estuvo con custodia policial hasta que asumieron Mauricio Macri como Presidente de la Nación y María Eugenia Vidal como gobernadora. El 10 de diciembre de 2015 sus días le daban otro disgusto: primero se quedaba sin trabajo; luego le sacaban la protección policial. “Me echaron y me sacaron la custodia”, expresa con mezcla de bronca y resignación. Rememora que, desde entonces, le mandó 25 cartas a la jefa de Estado provincial para pedirle audiencia pero nunca la recibió. Hizo lo propio con Macri, que sí le contestó. “Me dijo que él no tenía que atenderme, que tenía que hablar con el ministro de Justicia”, relata a Primer Plano On Line.
Sus jornadas transcurren en una empresa privada, de la que prefiere no dar el nombre, haciendo tareas de limpieza. Gana poco, apenas para comer. Tiene la ayuda de su hijo mayor, que terminó el secundario y salió a trabajar en una fábrica. “Voy poco al cementerio. Allá está su cuerpito, pero ella está con nosotros y nos ayuda cada día”, se emociona.
Recuerda que, según lo que pudo averiguar desde que se sucedieron los hechos, a Candela se la llevaron secuestrada al asentamiento Costa Esperanza, en Loma Hermosa, partido de San Martín. Está convencida que ahí la tuvieron encerrada durante 9 días y la trataron bien, aunque luego se la pasaron a Bermúdez, que es quien abusó de ella y la terminó matando porque todo indica que la víctima lo vio. Lo que vino de ahí en adelante fue todo un calvario, por el cual Carola acumula responsabilidades sobre la política, la propia justicia y la Policía.
Todo eso debe probarse ahora en el juicio. Para eso ya tuvo una audiencia previa con los jueces, el fiscal Mario Alberto Ferrario y los abogados de las partes implicadas. “Esto recién empieza. En este juicio la expectativa es que le den perpetua a esta gente (por los tres acusados). En los próximos juicios estaremos involucrando al resto”. Es la afirmación de una madre.
“Confío en Dios, que está cuidándola a mi hija hasta que llegue yo”. La mamá de Candela eligió esas palabras para cerrar la nota. El cronista no tiene nada que agregar.









