Brutal femicidio en Virrey del Pino: asesinó a golpes a su pareja delante de los hijos de la mujer, todos con retraso madurativo, y le confesó el crimen por teléfono a su hermana.
Ocurrió en una vivienda familiar ubicada en la calle Morse al 1500 y el propio fiscal del caso confirmó la mecánica del hecho presente en el lugar. El imputado, identificado como Ricardo Darío Arias (35), quedó detenido a la espera de ser indagado este lunes.
Fuentes de la investigación informaron a Primer Plano Online que todo se desencadenó luego de una discusión que tuvo la pareja, que tenía una convivencia de 5 años. En la precaria finca estaban los menores de edad, que fueron testigos del sangriento episodio.
Según pudo saber este medio, el femicida llamó por teléfono a su hermana para contarle lo que había pasado y la mujer salió desesperada corriendo hacia la finca. En el trayecto se cruzó con un móvil de la Unidad Táctica de Operaciones Inmediatas (UTOI), y les dio aviso de los uniformados de esa comunicación que terminaba de recibir.
Un delito con pena de perpetua
Los policías hicieron extensivo el aviso a personal de la comisaría 3ª de Virrey del Pino, y varios patrulleros se dirigieron al domicilio. Cuando llegaron se encontraron con Arias en la habitación junto al cadáver de Ana Mabel Rodríguez (42), que estaba en la cama con golpes en distintas partes del cuerpo. De todos modos, la mecánica de muerte será determinada por la autopsia de rigor.
De inmediato los agentes dieron intervención a la justicia y el fiscal de Homicidios Diego Rulli se presentó en la casa una vez que los forenses confirmaron el deceso. El relato de la hermana del femicida es un elemento contundente que no deja dudas sobre la autoría: más allá de que ahora se niegue a declarar ya tiene forma legal de confesión.
El funcionario judicial supervisó las tareas periciales en el lugar, a cargo de la Policía Científica. Además, el Servicio Local intervino también para poner a resguardo a los menores. El caso está caratulado como homicidio agravado por el vínculo, cuya pena en expectativa es perpetua.











