Si tenés fe, no importa en qué, no dejes de poner en oración a Angelina, la nena de 12 años herida por una bala perdida en la Navidad pasada. Se está por cumplir un mes de aquel hecho que conmocionó a la opinión pública y la evolución que muestra la pequeña vecinita de Morón es sorprendente.
“Ange está mejorando día a día. Ahora estamos internados en el Fleni haciendo la rehabilitación”, contó su papá, Nicolás, en un breve intercambio de mensajes con Primer Plano Online. Se trata de un instituto especializado en neurología, neurocirugía y rehabilitación cognitiva y motriz para niños y adultos.
La vida de esa familia se convirtió de un momento a otro en desesperación cuando la chiquita alcanzó a decir que le ardía la cabeza antes de desvanecerse en la vereda de su casa. Desde entonces fue todo confusión, angustia y una batalla para que la vida se imponga a codazos.
“Sigue mejorando su evolución. Camina, lee, escribe: está realizando todos los ejercicios que le ponen de muy buena manera”, completó el padre de la nena antes de responder con el ícono de un corazón ante el mensaje vinculado a sostener la cadena de ruegos para que pueda salir adelante. No hacía falta más en el diálogo.
El alta médica que recibió el pasado 9 de enero
Ya había sido noticia Angelina cuando hace dos semanas recibió el alta médica del Sanatorio de La Trinidad, en Ramos Mejía, a donde la salvaron. Nunca pudieron extraerle la bala, pero lograron compensarla y hacerla reaccionar lentamente para medir sus respuestas.
Cuando constataron que podía respirar por sus propios medios, o sea, le retiraron la asistencia mecánica, reconoció a sus padres y estaba ubicada en tiempo y espacio. Además, empezó a tolerar la alimentación, motivo por el cual los profesionales dieron lugar a otro capítulo en la larga recuperación que le espera.
Lo que nunca pudieron extraer de su cabeza fue la bala que la hirió de gravedad y la dejó al borde de la muerte. Las características de la herida que padeció y su evolución le permitieron a los investigadores arribar a algunas conclusiones: la principal es que ese proyectil “fue efectuado a larga distancia” por el tipo de lesión que provocó. Es decir, si bien pudo haber sido letal, no resultó tanto como si hubiera sido gatillado a pocos metros.

La fiscal Valeria Courtade, de la Fiscalía N° 3 de Morón, lleva adelante el voluminoso expediente judicial en el cual hay varios elementos recolectados, aunque no representan evidencias contundentes hasta el momento. Por caso, dos de los proyectiles recolectados en viviendas linderas a donde estaba Angelina al momento de ser herida salieron de una misma arma por el rastro que dejaron, y otros dos fueron gatillados por otra.
Lo que no se puede garantizar hasta el momento es si el proyectil que quedó alojado en el cerebro de la nena es coincidente con esos ya secuestrados. Hubo, asimismo, una serie de allanamientos en domicilios de sospechosos, que fueron visualizados por testigos y en redes sociales con armas en la noche de Navidad: todos dieron resultados negativos.
Eso es algo que complica la instrucción del caso: sin armas para cotejar de dónde salió la munición que hirió a la nena no existe evidencia probatoria. Además, después hay que comprobar quién gatilló.








