Andrea Bracamonte, la joven de Ituzaingó que quedó en silla de ruedas pero se dedicó al deporte para revalorizar la vida

Medalla de plata y de bronce en el campeonato parapanamericano desarrollado en Ibarra, Ecuador. Compitió en kayak (fue tercera) y en la disciplina conocida como canoa polinésica, en la que finalizó segunda. Andrea Bracamonte, la ejemplar (por más que no le agrade que la denominen así) deportista de Ituzaingó, esa joven a la que la vida le dio un vuelco de un segundo al otro y la convirtió de una estudiante de Ciencias Económicas en una paciente hospitalaria, volvió a llevar la bandera argentina bien alto en las competencias de su especialidad.

“Fue muy gratificante poder participar. No esperaba sumar medallas, me entrené mucho pero la recompensa también fue grande”, le cuenta a Primer Plano On Line a través de un diálogo telefónico luego de la aventura por centroamérica. Andrea trabaja desde hace 10 años en una oficina del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Es monotributista, con lo cual no tiene estabilidad. Pero es un empleo que le permite salir temprano para poder entrenar. “Obvio que me gustaría trabajar cerca de casa para no tener que viajar todos los días una hora en auto, pero es lo que hay”, describe en medio de la charla, que mezcla cuestiones de su tragedia personal y el tiempo de superación que experimenta día a día.

Andrea Bracamonte

“Tuve un muy grave accidente de tránsito a los 22 años. Fue un vuelco del auto en el que viajaba con mis hermanas y mis primos, en el cual me fracturé la columna. Me llevó un año internada en un hospital en rehabilitación, 14 cirugías, pasar de ser una estudiante de ciencias económicas a un paciente en un segundo. En la rehabilitación conocí el deporte para personas con discapacidad, empezando con natación, luego con básquet sobre silla de ruedas –que es lo que me permitió integrar seleccionados para poder competir internacionalmente- y en realidad me manejo en silla de ruedas pero tuve otra oportunidad de seguir viviendo y lo que hago es vivir”. Vivir, algo que sólo cuesta vida, según reza uno de los clásicos del rock nacional inmortalizado por Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.

 

“Pensé que la vida se me iba a pasar siendo un paciente hospitalario, pero cuando dejé de ser un paciente empecé a vivir”. Por eso Andrea ya se prepara para sus próximos desafíos, casi sin descanso. Del 2 al 5 de noviembre, en el Club Regatas de La Plata, competirá en el Torneo Argentino de Canotaje, que es una suerte de interclubes en el que participan todas las entidades dedicadas a la práctica de este deporte. A finales de ese mes, en el fin de semana largo del 27, 28 y 29, con su compañero de La Pampa se sumará a la regata de travesía por el Río Uruguay, que empieza en Concordia y termina en Colón. Y ya en 2019, en enero, aspira a participar en la regata más larga del mundo por tercera vez. Es una carrera que va desde Neuquén a Viedma, desde donde empieza el Río Negro hasta el mar. Son 7 etapas de 60 kilómetros cada una, aproximadamente, que dura una semana entera de exigente competencia.

Andrea Bracamonte
«Tuve otra oportunidad de seguir viviendo y lo que hago es vivir», describe Andrea

“Me levanto a las 5 de la mañana para ir a trabajar a capital federal. Lo tengo que hacer temprano para que me permita salir temprano y usar la tarde para entrenar en el gimnasio o ir hasta el río. Mi vida normal, cotidiana es así. Somos atletas amateurs, no recibimos becas deportivas ni somos profesionales, entonces yo trabajo para poder bancarme el gasto que es el deporte, la alimentación, los traslados a Jáuregui o a Tigre, que es donde remo, y al CENARD, que si bien el gimnasio es gratis queda en Núñez. Todo ese tipo de cosas se sostienen con el trabajo”.

Sus palabras no pueden provocar otra cosa que admiración, pero ella les baja el perfil. Asegura que no es ejemplo de nada y que simplemente toma lo que le pasó como una segunda oportunidad. “Siempre digo que vivo, porque algunos me dicen que soy ejemplo frente a casos de gente que se queda en la casa y no sale. Yo no sé si es así. Para mí es una segunda oportunidad y la vivo lo mejor que puedo. No sé si dejo un mensaje o un ejemplo para alguien. Trato de vivir lo mejor que me salga”, concluye.

Andrea Bracamonte
Andrea lleva en alto la bandera argentina por las calles de Ecuador

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