Allanamientos en Castelar, Merlo y San Justo: desbaratan una fábrica trucha de bebidas alcohólicas

El propietario de la organización reconoció que había hecho un curso para perfeccionarse en el rubro. Se vendían por redes sociales, con avisos en los que se reconocía que no eran originales. La estructura contaba con un depósito para la elaboración de los productos, etiquetado y envasado, y luego la distribución. La causa penal que enfrenta.

Tres allanamientos simultáneos ordenados por el Juzgado Federal N° 2 de Morón, a cargo del juez Jorge Ernesto Rodríguez, derivaron en el desbaratamiento de una destilería clandestina que funcionaba en domicilios de San Justo, Merlo y Castelar.

En rigor, el primer contacto con la causa lo generaron agentes de la DDI La Matanza, a cargo del comisario mayor Flavio Marino, al detectar en redes sociales la comercialización de bebidas alcohólicas de reconocidas marcas que se estaban llevando adelante en un depósito de la avenida Venezuela al 4600 de San Justo.

A partir de ese dato, los investigadores implementaron diversas acciones destinadas a intentar probar si, efectivamente, esas maniobras se ejecutaban y cuál era el origen. Una simple revisión ocular del domicilio en cuestión permitió observar en la vereda tiradas varias botellas de la bebida Sky y de whiskys ‘Jack Daniel’s.

“La propiedad emanaba un fuerte olor etílico”, fue lo informado por el agente a cargo de la pesquisa, quien además recopiló el testimonio de vecinos que dieron cuenta que ahí funcionaba una “destilería clandestina que falsifica las marcas de las bebidas”. De hecho, al analizar los envases encontrados en la vía pública, los policías detectaron que tenían falencias en relación a las originales.

Los allanamientos en Castelar y Merlo

El juez Rodríguez, con intervención de la Secretaría N° 5 del Juzgado Federal, a cargo de Lorena Reynoso, dispuso que se realicen sobre el lugar más averiguaciones, como por ejemplo la rutina en cuestión. Y así confirmaron que todos los días llegaban entre 6 y 8 varones, todos mayores, que permanecían desde las 9 hasta las 19 de lunes a sábados.

Destilería clandestina

¿A qué se dedicaban? Al embotellado de las bebidas elaboradas y el posterior etiquetado con marcas varias. Asimismo, la organización recibía diariamente y siempre a la misma hora una camioneta Fiat Fiorino que ingresaba de culata al garaje, cargar las cajas y luego salir de reparto.

La prueba más contundente obtenida por los investigadores fue cuando uno de los vecinos aportó el celular directo del propietario del domicilio, cuyo contacto en WhatsApp derivaba automáticamente a un enlace de la red social Facebook en donde se comercializan las bebidas elaboradas allí, que se aclaraba “no son las originales”.

El traslado de las botellas tenía dos destinos: uno sobre la calle Real al 700, en Merlo, y el otro en Ingeniero Budge, en Lomas de Zamora. Pero hubo un tercer lugar ubicado en la investigación: la vivienda ubicada sobre Casacuberta al 3800, en Castelar, lugar de residencia del titular de la fábrica ilegal, identificado como Brian Alejandro Alvarado, quien reconoció ante la justicia que había hecho un curso de destilería para sumirse en el rubro.

El sujeto fue aprehendido por la Policía, aunque luego liberado: continúa el proceso en libertad. La causa en su contra está caratulada como Infracción a la Ley 22.362, que castiga la posesión, fabricación, falsificación y venta de bebidas alcohólicas de marca registrada.

Destilería clandestina

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