El Tribunal Oral Criminal Nº 6 de Morón, integrado por los jueces Alejandro Rodríguez Rey, Cristian Toto y Andrea Bearzi, absolvió por unanimidad a cuatro efectivos policiales que prestaban servicio en Ituzaingó que provocaron el choque y múltiples heridas a un joven motociclista que escapó en un control y terminó colisionando de frente contra un móvil policial que se le atravesó en el camino. En el siniestro también resultó herida la acompañante del conductor.
Los cuatro agentes que estuvieron sentados en el banquillo fueron Silvio Carna (38), Eliana Suárez (32), Ayelén Toloza (29) y Nicolás Romero (36) llegaron al juicio en su contra acusados de homicidio calificado en grado de tentativa, encubrimiento calificado y falsificación de documento público. Sin embargo, las pruebas reunidas en el debate no alcanzaron para probar esa imputación. De todos, a Suárez el fiscal Marcelo Papavero no la había acusado, con lo cual ya había quedado sobreseída antes del veredicto.
El hecho juzgado ocurrió en la madrugada del 19 de noviembre de 2019. Allí, Iván Joel Medina conducía su moto, una Honda modelo Titán de color rojo, y llevaba como acompañante en la parte trasera a María Sol Quezada. La pareja circulaba por la avenida Ratti en dirección sur-norte y traspasó al menos un semáforo en rojo, con lo cual comenzó a ser seguida por un móvil policial.
En el patrullero viajaban los policías Nicolás Romero y Ayelén Toloza. Lejos de detenerse, el motociclista aceleró con la finalidad de escapar, lo que según el tribunal “le imprimió un mayor peligro para sí y para su acompañante”. A la persecución se sumaron varios móviles más y el rodado terminó colisionando de frente contra un auto de la fuerza que se le atravesó en el camino a la altura de la calle Fernández de la Cruz.
Por qué para la justicia el peligro lo provocó el motociclista
“Contrariamente a lo que debió ser, Medina terminó impactando contra el móvil policial, ocasionando de esta manera que tanto él como Quezada salieran despedidos del rodado cayendo al asfalto, provocándose una herida cortante en la región frontal izquierda y a su acompañante politraumatismos varios con rotura de muñeca izquierda, pelvis y hombros, lesiones estas de carácter grave pero que no pusieron el peligro su vida”, definieron los magistrados.

Después llegó la parte en que la Policía informó de manera mentirosa lo sucedido, cuando dieron cuenta de que el patrullero “intentó esquivar a la moto”, cuando el video registrado por una cámara de seguridad demuestra que no fue así la secuencia. Esa fue la segunda imputación sobre los agentes que intervinieron en el procedimiento.
Luego de escuchar a todas las partes y a los peritos que intervinieron en la instrucción del caso, los jueces decidieron que correspondía absolver a los policías imputados porque, en síntesis, fue el propio motociclista el que se puso en peligro al incumplir las normas de tránsito (exceso de velocidad, ya que circulaba a 77 kilómetros por hora y sin casco ambos) y escapar ante la orden policial de detenerse.
El dato curioso del caso es que, como el fallo no tiene firmeza y fue apelado, el patrullero en cuestión todavía no le fue devuelto a la Policía y permanece secuestrado por la justicia.
“Todo su accionar se trató de una fuga o un escape a sabiendas que no llevaban cascos y que no tenía registro habilitante para conducir”, remarcó la jueza Andrea Bearzi en el voto del fallo, al tiempo que se refirió a la persecución policial como “correcta, con luces y sirenas correspondientes”. “Si todo ese desplegar incorrecto, ilegal y temerario del conductor debe naturalizarse y permitirse por parte del personal policial, entonces estamos en serios problemas”, agregó la magistrada.
“Por todo lo que vengo de decir concluyo que, si Medina no violentaba todas las normas referidas y se detenía, como debía, nada de esto hubiera ocurrido”, completó antes de dictar el veredicto absolutorio de los cuatro policías. A esas palabras se sumó el juez Rodríguez Rey, quien sumó además duras críticas a la intervención del fiscal Papavero en el juicio, a quien le espetó una mirada “sesgada” en todo el proceso.










