Eran las 14 de un caluroso martes en Ituzaingó cuando ingresó a la guardia del Cuartel Central de Bomberos de ese distrito una madre desesperada y pidiendo ayuda con su hijita de apenas 20 días en brazos: la chiquita tenía síntomas de ahogamiento y severas dificultades para respirar.
El bombero Narciso Ledesma y la bombero María del Carmen Robledo, que se encontraban de guardia, procedieron a realizarle las maniobras de desobstrucción, respiración y estimulación, una variante de la maniobra de Heimlich pero adaptada especialmente para bebés recién nacidos.
El atragantamiento es una causa común de lesión y muerte en niños pequeños, principalmente porque sus pequeñas vías respiratorias se obstruyen fácilmente. A los bebés les lleva tiempo dominar la capacidad para masticar y tragar alimentos, y es posible que no sean capaces de toser con la fuerza suficiente para desalojar una obstrucción de las vías respiratorias.
PARA EL APLAUSO La heroica maniobra de dos bomberos de Ituzaingó para salvar a un bebé de 18 días
“Por suerte la rápida acción de los bomberos evitó una tragedia, la beba pudo recuperar su capacidad para respirar y reestablecerse”, comunicaron desde la entidad, orgullosos por el logro de sus integrantes. Salvar vidas, como es su noble tarea diaria, claro que no es poca cosa.
Hace aproximadamente un mes atrás, un caso similar protagonizaron los bomberos Diego Sena y Betiana Bertoloni con una lactante de pocos días de vida que ingresó a la guardia de Bomberos a la una de la mañana, también en esta oportunidad la rápida atención lograron sacarla del cuadro crítico en la que se encontraba.










