Lucas González, el adolescente de 17 años que fue baleado en la cabeza por uno de los policías de la Ciudad que lo interceptaron cuando se trasladaba con tres amigos en un auto por el barrio porteño de Barracas, permanece en estado «crítico», “ventilado mecánicamente” y con “medidas de soporte vital”, según el parte médico difundido hoy por el Hospital El Cruce, de Florencio Varela, donde está internado.
En un comunicado, la dirección del centro asistencial detalló que el paciente ingresó con un “deterioro neurológico agudo secundario a herida” y en «estado crítico» procedente del Hospital General de Agudos José María Penna de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. El chico es futbolista de las inferiores del club Barracas Central y volvía del entrenamiento rumbo a su casa con tres compañeros más cuando frenaron a comprar un jugo.
Actualmente, el joven está «recibiendo soporte artificial de funciones vitales» y «permanece mecánicamente ventilado con apoyo hemodinámico y medidas de soporte vital». El parte médico concluye con que la «condición neurológica es crítica” y “se están realizando los estudios pertinentes para definir su pronóstico”.
https://www.primerplanoonline.com.ar/wp-content/uploads/2021/11/parte-médico.pdf
Asimismo, mientras avanza la investigación del hecho, tres efectivos de la Policía de la Ciudad que participaron del episodio fueron apartados de las tareas operativas en la fuerza, según informaron fuentes del Ministerio de Justicia y Seguridad porteño. Además, se les inició un sumario interno para establecer lo ocurrido.
«Se inició un sumario interno a los policías que participaron del procedimiento a la espera de la resolución judicial. Además, se los apartó preventivamente de tareas operativas, es decir no están en la calle», precisaron los voceros, según consignó la agencia de noticias Télam.
Mientras tanto, los tres adolescentes que estaban junto al chico herido de gravedad recuperaron este mediodía la libertad, es decir, para la justicia no cometieron ningún delito, más allá de la información inicial que brindó la Policía, que hablaba de un enfrentamiento armado.
“NO HAY ESPERANZAS, NO TIENE SIGNOS VITALES”
«Es un caso de gatillo fácil porque no pueden sacar un arma y dispararle a unos pibes. Tiraron a matármelo. Esa gente (por los policías) no está capacitada para andar con un arma», dijo esta mañana Cintia, la mamá del muchacho baleado en la cabeza, quien confirmó también que Lucas tiene “dos disparos en la cabeza” por lo que «sigue en estado crítico».
«No hay esperanza, no tiene signos vitales, está muy mal, hay que esperar, está en manos de Dios», manifestó desconsolada la madre del adolescente.












