Uno de los custodios de la vicepresidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, se suicidó anoche en Castelar. El hombre, que presentaba “antecedentes psiquiátricos en tratamiento” por una profunda depresión en la que cayó luego de que un hijo suyo de 13 años también muriera en 2019 jugando al juego de la Ballena, se pegó un tiro en el cuello en su vivienda de Zapiola al 1.700.
El hecho se descubrió poco después de las 22:00 de ayer jueves, debido a un llamado al número de emergencias 911 que hizo el cuñado del uniformado fallecido. Christian Ramón Zabala fue hallado sin vida cuando las fuerzas de seguridad llegaron al lugar. A Nicolás lo llamó su hermana para pedirle que acuda de inmediato a su casa por la dramática situación que atravesaba.
Zabala era subcomisario de la Policía Federal Argentina y su especialidad era explosivista. Luego del llamado a la línea de emergencia, los investigadores hallaron el cadáver tendido en el suelo y con todas las cerraduras del lugar cerradas desde adentro. Debajo del cuerpo del uniformado fue encontrada su arma reglamentaria 9 milímetros y una vaina servida.
La investigación del caso quedó en manos de la Fiscalía Nº 3 del Departamento Judicial Morón, a cargo de Mario Ferrario, y en el domicilio trabajó personal de Casos Especiales de la Policía Científica.










