Sus compañeros de trabajo la veían muy flaca, casi “cadavérica”, como ella misma definió. “No sentía placer ni siquiera por comer”, contó Mariela Fernández, la querible locutora, conductora y animadora televisiva, que de un día para el otro desapareció de la pantalla y despertó una enorme preocupación en el ambiente.
La joven oriunda de Haedo de a poco está volviendo a los medios y a la rutina, esa que debió abandonar por haber caído en una profunda crisis depresiva tras la muerte de su papá. Para eso primero atravesó una internación de tres semanas, aislada de todo y de todos, y luego continuó con un tratamiento ambulatorio, yendo a un hospital de día de lunes a viernes de 14 a 18. Allí hacía terapia de grupo y después individual, con una psicóloga.
ACLARACIÓN: EL VIDEO DE LA ENTREVISTA SE PUEDE VER EN EL CANAL DE TELEFE, QUE NO PERMITE SU INGESTA:
https://twitter.com/CortaPorLozano/status/1250856468385054722
“En su momento estuve medicada, así que también tuve mi tratamiento psiquiátrico. Entendí que la medicación era necesaria para poder afrontar la depresión que estaba transitando”, reveló Mariela en conversación con el programa Cortá por Lozano, de Telefé, del que supo ser parte antes de la enfermedad.
Allí, durante una charla intimista desde su casa, donde cumple el aislamiento y de la que sale sólo para ir a su trabajo radial de todas las mañanas en La Cien, junto a Sergio Lapegue, abrió su corazón y contó algunas sensaciones, ya con lo peor de su crisis en el pasado. “Me di cuenta que hay mucho tabú en torno a los problemas psiquiátricos, y estaría bueno desmitificar eso. Y saber pedir ayuda cuando uno está mal. En mi caso era ver todo negro, no veía luz ni tenía motivación por nada”, narró.
“No sentía placer ni siquiera por comer”, sentenció durante la charla con sus excompañeros de programa. Pero tenía ganas de dejar palabras optimistas, y si bien detalló que sentirse mejor “es un laburo de día a día”, habló de “conocer a esta nueva Mariela” y empezar a permitirse cosas como la tristeza y el llanto. “A la tristeza hay que transitarla, y está bien llorar. No nos enseñan a ser amigos de la tristeza y del llanto. Ahora, cuando quiero llorar, lloro. Me permito las ansiedades y trato de transitarlas. Aprendí a ser paciente”, concluyó.
https://twitter.com/MaruFernandez_/status/1229946841745305603









