El crimen de Mónica Olañeta, la vecina de Ituzaingó asesinada en su casa de Ituzaingó el 3 de marzo de 2018, despierta misterio y expectativa. La resolución judicial del caso, en pleno debate por estas horas, está en manos del Tribunal Oral Criminal Nº 5 de Morón, que hoy realizará la audiencia en que las partes presentarán sus alegatos, con los respectivos pedidos de condena para el único imputado que tiene la causa.
Como informó en exclusiva Primer Plano Online, Víctor Ezequiel Palmero, que era yerno de la víctima al momento del sangriento episodio, negó haber sido el asesino de su suegra. “Llegué a la casa, me encontré con ese cuadro y de inmediato salí a pedir ayuda”, relató ante los magistrados. Su coartada la completó con el dato de que había estado con amigos durante la noche, y que el día anterior estuvo trabajando hasta tarde con su padre.
Sin embargo, en la segunda jornada, quien complicó su situación, aunque sin acusarlo de manera directa, fue la hija de Olañeta, que era su propia pareja al momento en que la mujer apareció sin vida. Durante una larga y detallada exposición ante los jueces, la joven narró que estaba en Balcarce de vacaciones cuando su mamá apareció sin vida en su casa de San Fernando al 2700, en Ituzaingó. Allí reveló que previo al final de su madre, más concretamente el 30 de diciembre de 2017, Olañeta le había enviado un mensaje a ella y a otras personas más contando que la habían intentado violar en su casa.

En ese audio, la víctima acusaba directamente a Palmero por el intento de ataque. Pero al día siguiente se desdijo, y afirmó que le había parecido que era Ezequiel, aunque no estaba segura. Lo revelador del episodio es que Olañeta nunca hizo la denuncia sobre lo ocurrido. Cuando le avisaron de que su mamá estaba muerta, regresó de inmediato y, a los dos días del crimen, halló en el lavarropa de su casa una bermuda de Ezequiel con manchas de sangre. Y aclaró que no había intentado ser lavada, sino que estaba seca y depositada en ese electrodoméstico. Una pista clave para la investigación.
Mientras la chica expresaba todo eso, al imputado se lo vio nervioso, respirando profundo y hasta dejando correr lágrimas por sus mejillas. Después, la chica habló de su presente, contó que vive en la casa donde ocurrió el asesinato con su papá, ex pareja de Olañeta, y con su pequeña hija. Pero también contó que mantiene una muy mala relación con el hombre, quien la maltrató en varias ocasiones. Además, confesó que fue testigo de que golpeaba a su mamá. Por último, narró que ellos como familia nunca quisieron al padre de Palmero por considerarlo un hombre violento, que “tenía vínculos que malandras de la zona”.
Esa declaración, clave en el devenir del juicio, tendrá hoy lunes un correlato oficial con los alegatos. Allí se verá la postura de la parte acusatoria, que está en manos del fiscal Hernán Moyano, y de los defensores del imputado.










