La situación económica comenzó a convertirse en un obstáculo cada vez más difícil de sortear para quienes cursan carreras universitarias. Raúl Díaz, decano de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional del Oeste (UNO), advirtió que, pese a que se mantiene una importante demanda de formación superior, crecen los problemas de deserción vinculados con las dificultades sociales y económicas.
“Hay una gran demanda por estudiar, pero sí es cierto que tenemos problemas de deserción por la cuestión social”, sostuvo el funcionario durante una entrevista con los periodistas Adrián Noriega y Norman Díaz en el programa Primer Plano, que se emite por el canal Somos, de Flow.
El decano identificó gastos cotidianos que, aunque puedan parecer menores, terminan condicionando la continuidad de los estudios. “El tema del viaje, de comer algo cerca del lugar de estudio, de los apuntes y de los libros, este último año nos está generando una dificultad”, explicó. Es una problemática que comenzó a hacerse visible el año pasado y que continúa durante este ciclo lectivo.
Díaz señaló que el fenómeno también alcanza a estudiantes que ya cuentan con una inserción laboral, particularmente en las carreras de formación docente. En la Facultad de Humanidades, por caso, buena parte de la matrícula está conformada por profesores de Secundaria que se perfeccionan en Licenciatura en Gestión Educativa y Educación Física. En su mayoría se trata de gente adulta que no se arrepiente de la capacitación que busca, sobre todo para mejorar su potencial de inserción en el universo del trabajo.
“No quiere decir que no quieran estudiar”
Raúl Díaz argumentó que, por la cantidad de horas que tuvieron que tomar para que el sueldo alcance, la dificultad de compatibilizar las obligaciones laborales con la cursada es cada vez mayor. “El docente llega con una enorme cantidad de obstáculos. Ya de por sí, el hecho de haber tenido que sumar horas al trabajo habitual, ir de un lado para el otro y tener que seguir una carrera se hace muy dificultoso”, describió.
El resultado, advirtió, es una importante deserción educativa que, a la hora de hacer las cuentas, para el Gobierno nacional es el resultado que justifica recortes. Sin embargo, desde la UNO cruzaron esa estimación: “no quiere decir que no quieran estudiar. Se les dificulta la asistencia, la presencialidad, por lo caro del costo de vida”, remarcó el decano.

En otro tramo de la entrevista, Díaz puso el problema en perspectiva histórica y destacó el valor que la educación superior tuvo en la Argentina como herramienta de movilidad social con la recordada y ponderada frase “mi hijo el doctor” como símbolo de la búsqueda de progreso para las nuevas generaciones.
También mencionó la eliminación de los aranceles universitarios durante el nacimiento del peronismo como movimiento y la posterior creación de universidades en el conurbano como dos hitos que ampliaron el acceso a la educación superior y permitieron que sectores que históricamente habían quedado al margen pudieran iniciar una carrera.












