El pasado lunes 13 de julio, cuando Primer Plano Online publicó un artículo con la denuncia de una mamá sobre la discriminación y el bullying que padecía su hijo de 13 años en el colegio Elmina Paz de Gallo de Haedo, la institución sacó un comunicado dirigido a las familias que forman parte de la comunidad educativa.
En el texto enviado por la plataforma Acadeu y que también le llegó a la madre denunciante, se hizo un cuestionamiento “al medio y la forma” en que la entidad tomó conocimiento del disconformismo de la familia y le adjudicaron la decisión de “interrumpir el diálogo”. “La prioridad de nuestra tarea es el bienestar y la seguridad de todos nuestros estudiantes”, completaron en la misiva.

Como informó este medio, fue la madre de un alumno de 13 años con autismo y trastorno del lenguaje la que, cansada por las evasivas que recibió de la escuela, presentó la denuncia formal ante las autoridades regionales de la Dirección de Educación de Gestión Privada (DIEGEP). Allí fue recibida personalmente por la inspectora regional, Elva Pereira, quien “fue muy cálida con nosotros, un amor de mujer”.
En el cónclave la mamá desarrolló lo que había contado en la entrevista con Primer Plano Online. “K”, su hijo, forma parte de la matrícula del establecimiento desde el inicio del ciclo lectivo 2026, al que asiste con supervisión de una maestra integradora que le aporta la obra social. Desde el comienzo la mujer notó que algo pasaba con el chico: “volvía del colegio estresado, no podía calmarlo y dormía como tres horas seguidas acá en casa”, reveló. Luego descubrió de qué se trataba ese malestar: situaciones de acoso frente a las que docentes y directivos “no hacían nada”.
El fin del receso escolar y aún sin respuestas
La charla que la mamá mantuvo con la autoridad regional tuvo un segundo capítulo, cuando fue derivada con las inspectoras Alejandra Nenossi y Silvina Keegan, de las áreas de Educación Especial y Educación Privada. Pero, más allá de la contención recibida, en pocos días termina el receso invernal y todavía no tiene un lugar para que su hijo siga su escolarización. “A esa escuela no vuelve más”, reiteró la mujer.

“La verdad, los mensajes del colegio fueron muy ridículos, sin sentido: la representación legal, por ejemplo, cuestionando que hayamos ido a los medios a exponer el caso. Es decir, me atacaron y se lavaron las manos. Además, es insólito que informan que ellos como institución hicieron todo lo que corresponde según la normativa vigente. Y la realidad es que ellos lo único que hicieron fueron actas en la que me prometían un montón de cosas, pero luego no hicieron lo que tenían que hacer. O sea, la manera de resolver las cosas es escribir promesas en un papel”, se quejó la madre denunciante.
“Siento que lo único que les importa es cubrirse ellos para seguir cobrando la cuota. Incluso me mandó un mensaje la preceptora preguntándome por qué el nene no iba a clases. Me parecía una cargada. Es muy errática la manera de actuar del colegio”, se sinceró. Hasta contó que la Dirección del Elmina Paz de Gallo le escribió un correo electrónico ofreciendo un “espacio de diálogo”, justo en la semana previa al receso invernal.

“Puedo entender que haya problemas entre estudiantes, pero no puedo aceptar que la escuela me mienta como mamá. Mi hijo no sufrió problemas académicos: todo lo que le pasaba era emocional por lo que sucedía en el aula y en los pasillos, de lo que me enteré por la madre de otro chico, ni siquiera fui informada”, concluyó.
Según la mujer, el colegio tampoco le quiso dar a su maestra especial la planificación de tareas para que realice el chico durante las vacaciones de invierno: recién se la entregaron cuando intervino la directora de la Escuela Especial que supervisa el caso. Mientras, aguarda el fin del receso para empezar a proyectar su futuro escolar.













