10 kilos de marihuana, otro medio de cocaína y armas de fuego de grueso calibre fueron incautados en una serie de procedimientos realizados en el barrio Cambacita, de Pontevedra, en donde hubo además fueron detenidos 5 integrantes de una organización narco que acopiaba y distribuía la droga a gran escala.
La particularidad de la causa penal es que la líder de la estructura delictiva, identificada como Rosa Chávez, tenía colocada una pulsera electrónica y gozaba del beneficio de arresto domiciliario justamente en un expediente anterior por idéntico delito: venta de drogas.
Ahora quedó a disposición de la justicia e incomunicada mientras se intenta establecer cuál era la ruta desde donde provenía la sustancia. Junto a ella otra mujer y tres sujetos más también quedaron tras las rejas a la espera de ser indagados el próximo lunes por el fiscal Santiago Marquevich, a cargo de la Fiscalía Federal de Hurlingham, y su secretario, Eduardo Suárez.
Según lo que se pudo establecer hasta el momento, Rosa “era quien recibía la droga y la distribuía en el barrio”. Al momento del allanamiento policial la sospechosa tenía su celular encendido, con lo cual el dispositivo quedó secuestrado y listo para ser peritado por expertos de la Policía Federal: se espera obtener información de relevancia para determinar cómo funcionaba la organización.
Los allanamientos contra la banda narco
Como la mayoría de las investigaciones la causa se inició a raíz de una denuncia vecinal anónima, que advertía a las autoridades sobre los movimientos “extraños” en torno a varios domicilios: Peña al 4400 el de Rosa; París al 700; Nahuel Huapi al 700, esquina Alvarado; y Montiel al 500, entre Arce y Bella Vista.

La investigación contó con el trabajo de agentes de la Delegación Departamental de Investigaciones de Drogas Ilícitas de Morón y de la Secretaría de Seguridad de Merlo. Lo que pudieron establecer los detectives fue que la droga llegaba a la vivienda de Rosa, que la acopiaba y entregaba para su distribución en el barrio a través de otros dealers, que cada uno tenía un punto de venta.
Justamente esos lugares de comercialización eran las esquinas de las cuadras del barrio, por donde el desfile de compradores era “permanente”, al igual que los disturbios que se generaban con los vendedores. “Durante todo el día llegaba gente de cualquier edad en motos, autos y caminando en busca de su envoltorio. La molestia irrumpía en la tranquilidad de la zona”, detalló uno de los voceros consultados.
Con los elementos reunidos, y a partir de la confirmación de que se movían cantidades que superaba ampliamente al narcomenudeo, es que tomó intervención en el caso la justicia federal de Morón. Y el juez Juan Manuel Culotta otorgó los allanamientos solicitados por el fiscal Marquevich, supervisados por la Secretaría N° 11 de Leonardo Cano.


En los 7 allanamientos simultáneos la Policía secuestró las 1000 dosis de cocaína (medio kilo); otros 10 kilos de marihuana dosificada en trozos compactos, flores y plantas; dinero en efectivo; teléfonos celulares; balanzas de precisión; un revólver calibre .32 corto; una escopeta calibre .12/70; dos pistolas semi automáticas calibre .22 largo; y una carabina calibre .22, todas en condiciones de uso y con municiones varias.
Asimismo, incautaron un Volkswagen Fox color negro que tenía pedido de secuestro por haber sido robado el mes pasado en San Antonio de Padua y era usado por la organización delictiva. Los detenidos quedaron imputados por tenencia ilegal de estupefacientes con fines de comercialización, tenencia ilegal de armas de fuego y encubrimiento.











