Con la declaración de Silvana Petinari comenzó el juicio por el crimen del empresario Gabriel Izzo en Merlo

Si bien son 6 los imputados, 4 de ellos están sentados en el banquillo: uno falleció en la cárcel y el restante no será juzgado por un planteo realizado por su abogado. Según la acusación fiscal se trató de un plan criminal para robar en la casa que terminó de la peor manera cuando el dueño de la vivienda escuchó ruidos y se enfrentó con los malvivientes. Fuerte custodia policial en el palacio de Tribunales de Morón: la banda cuenta con frondosos antecedentes penales.

Con una fuerte custodia policial por los pesados antecedentes penales de los acusados y el testimonio de la viuda, Silvana Petinari, comenzó el juicio por el crimen del empresario Gabriel Izzo ocurrido el 9 de junio de 2023 en la vivienda que el matrimonio vivía sobre la calle Italia al 1000 de San Antonio de Padua, en Merlo.

El debate se desarrolla en el Tribunal Oral Criminal N° 6 de Morón ante los jueces Andrea Bearzi, Alejandro Rodríguez Rey y Cristian Toto. La particularidad del caso es que como fiscales actúan Patricio Pagani y Claudio Oviedo, quien investigó el hecho y está sentado en ese lugar por pedido de la familia víctima de aquel brutal episodio.

Juicio por el crimen de Gabriel Izzo en Merlo
Cristian Toto, Andrea Bearzi y Alejandro Rodríguez Rey, jueces del Tribunal Oral Criminal N° 6 de Morón a cargo del debate

La jornada comenzó con un planteo de suspensión que realizó el abogado defensor de uno de los imputados, Diego Correa. El letrado presentó un certificado médico en el que dio cuenta de problemas de salud mental que le impedían estar en las audiencias para asistir a su cliente. El tribunal lo resolvió luego de deliberar por algo más de una hora: para no vulnerar su derecho a defensa el acusado fue dejado afuera de este debate y será juzgado más adelante.

Quienes son los acusados

Quienes sí están sentados en el banquillo son Víctor Ricardo Martín Fernández Galarza (27), Jonathan Ricardo González (alias ‘Monarca’, 33) y Brígido Achucarro González (alias ‘El Paraguayo’, 36), quienes enfrentan cargos por los delitos de robo agravado por el uso de arma de fuego, homicidio agravado criminis causa agravado (por Izzo); homicidio agravado en grado de tentativa (por Petinari); y portación ilegal de arma de guerra.

El otro imputado es Walter Rodríguez Sierra (55), el ‘Uruguayo’, a quien se lo acusa de ser partícipe necesario, es decir, no fue autor, pero sí brindó ayuda sin la cual no se pudo haber cometido el delito. Era el dueño del auto VW Gol gris con el que la banda se trasladó hasta la vivienda y con el que luego escapó. Es el único que llegó en libertad al debate y su abogado, Javier Baños, insiste en su inocencia.

Según la investigación judicial, el chofer que aquella noche llevó a los asesinos hasta la casa del matrimonio Izzo-Petinari fue Gustavo Mac Dougall (51), quien falleció el 15 de abril de 2025 mientras permanecía detenido en el penal de General Alvear a raíz de una neumonía por la que había sido internado días antes en el hospital Posadas de Saladillo. A raíz de su deceso la acción penal se extingue de inmediato.

El caso que conmovió a la opinión pública

Aquella madrugada, los delincuentes llegaron a la vivienda e ingresaron por un ventanal. Una vez en el interior se enfrentaron con la víctima, que según declaró Petinari escuchó mientras descansaba en su habitación y bajó armado a ver qué pasaba.

“Estábamos en mi casa, terminamos de cenar, se fue nuestro invitado cerca de la medianoche y nos fuimos a acostar. No recuerdo exactamente qué pasó, pero mi esposo escuchó ruidos, fue a ver y abrió las tres puertas que habitualmente teníamos cerrada con llave. Se enfrentó con personas que no sabíamos quiénes eran. Lo que sí recuerdo es que vi a mi esposo muerto”, fue lo que expresó la viuda.

Efectivamente, la casa tenía medidas de seguridad internas, según ella describió: llaves en la puerta de la cocina, en otra que daba a un pasillo que conecta con la habitación y en el dormitorio. La mujer también reveló que tanto ella como su esposo tenían portación de armas: “yo tenía una pistola Taurus calibre 38 y mi esposo tenía una Bersa”, indicó.

Juicio por el crimen de Gabriel Izzo en Merlo
El ‘Uruguayo’ Walter Rodríguez Sierra con su abogado Javier Baños: fue el primer detenido en el caso y llegó en libertad al juicio

“Yo tenía mi revólver regalado por mi papá hace muchos años. Lo usaba para tirar en el campo, para otra cosa no. Sé que mi esposo agarró su arma esa noche”, manifestó ante los jueces. De lo que sí pudo aportar poco fue del momento del enfrentamiento con los delincuentes: “no recuerdo nada”, enfatizó.

Desperté en la clínica Los Arcos en terapia intensiva y con todas las lesiones que tengo: me falta un ojo (el derecho), tengo la yugular cortada, la clavícula cortada, dos puntadas en la ingle y una en la cola”, describió en su sólido testimonio ante el tribunal que no interrumpió en ningún momento. Allí contó, por ejemplo, que nunca más regresó a la vivienda.

Toda la vida fui independiente y ahora me cuesta andar sola por la calle. Tuve un matrimonio muy feliz de 32 años. No es tan fácil seguir viviendo después de todo lo que pasó: estoy con tratamiento psiquiátrico y psicológico. Destruyeron una familia”, completó.

La llegada de la Policía

La noche del crimen de Izzo también estaba en la vivienda la madre de Petinari, que descansaba en otra habitación. Visiblemente lastimada y en shock, la viuda del empresario asesinado sólo se acuerda que apareció en el jardín de la casa pidiendo a gritos que su madre le avise a sus hermanos. Ahí fue encontrada por dos policías del Comando de Patrullas de Merlo, que fueron los primeros en llegar al domicilio tras un llamado al 911.

Juicio por el crimen de Gabriel Izzo en Merlo
Tras forzar esa persiana los delincuentes ingresaron a la casa del matrimonio: ahí se enfrentaron con las víctimas

Lo que pudo reconstruir la investigación judicial fue que la víctima fatal resistió el robo, salió armado de su habitación y se enfrentó a los delincuentes, pero en ese momento el revólver que tenía en su poder se trabó al momento de gatillar. Eso fue aprovechado por los ladrones, que le pegaron tres balazos en tórax, abdomen y pelvis, lo que provocó su muerte casi en el acto. También le provocaron las heridas a Petinari que la dejaron al borde de la muerte: estuvo más de un mes y medio internada.

Los uniformados que arribaron al lugar narraron que llegaron e ingresaron a la finca alumbrándose con una linterna porque estaba todo oscuro. Vieron manchas de sangre, un hombre muerto y en la salida al parque individualizaron a una mujer totalmente conmocionada y a su madre conteniéndola. Era Petinari, que también estaba ensangrentada.

“Había vainas servidas, el cuarto del matrimonio todo revuelto y gran cantidad de manchas hemáticas”, fue la descripción en la que coincidieron ambos agentes. Naturalmente llamaron a refuerzos y, mientras esperaban, recordaron que Petinari les contó que ella también había disparado, aunque sin mayores precisiones por el shock que transitaba.

Un crimen reconstruido con celeridad

También habló en el juicio un efectivo de la DDI Morón, quien contó que en apenas 20 minutos, mediante el uso de cámaras de seguridad públicas de los Municipios de Merlo, Ituzaingó y Morón reconstruyeron los 8 kilómetros que separan la casa del lugar en donde encontraron el auto, en Castelar.

Y que 9 horas después de cometido el crimen los investigadores ya sabían en dónde estaba el auto. Y con cámaras del lugar del hallazgo consiguieron individualizar a los asesinos, además de incautar pertenencias de las víctimas.

En el comienzo del debate, el fiscal Pagani indicó que la Fiscalía contaba con 311 testigos, pero que en una evaluación fina y para abaratar los tiempos del debate podía bajar esa cantidad a 42. Ese elemento fue valorado por el tribunal, aunque se verá con el desarrollo del juicio si alcanza o si hace falta convocar a alguien más.

Hasta ahora, ninguno de los 4 acusados por el homicidio declaró ni en la etapa de instrucción, luego de haber sido detenidos, ni en el juicio. Sus abogados ya anticiparon que pedirán las absoluciones. Y hay un elemento clave y determinante: se incorporará por lectura la declaración del fallecido Mac Dougall, quien manifestó detalles de lo que fue la llegada de la banda y su retirada de la vivienda.

En la jornada de ayer también declaró un delivery que encontró un celular tirado en la calle y una notebook en el barrio Iparraguirre, de Ituzaingó. Luego se constató que eran pertenencias del matrimonio Izzo-Petinari que los delincuentes fueron descartando en su fuga. El testigo reveló que entregó ese material en manos a un comisario que se acercó hasta su casa.

Juicio por el crimen de Gabriel Izzo en Merlo
Gabriel Izzo murió en el acto: su viuda, Silvana Petinari, logró recuperarse de las brutales heridas que sufrió, entre otras la pérdida de un ojo

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