El pedido de Xavier que la justicia de Morón escuchó: no volver con su familia y encontrar un nuevo hogar

Cuando el joven tenía 13 años se sentó ante un juez de Familia y rechazó regresar a la vivienda en donde había sido maltratado. Fue institucionalizado y, poco tiempo después, encontró a dos mamás que aceptaron adoptarlo y darle al amor que esperó durante tanto tiempo. Una historia que muestra la importancia de saber escuchar.

“No quiero volver a mi casa. Me maltratan, me golpean, me hacen ir a lugares que no me corresponde. Tengo miedo. Lo único que pido es una familia que me quiera”.

Xavier tenía 13 años. Hoy tiene 25 y puede mirar hacia atrás con una sonrisa. No por el drama que pasó, en el que hasta recuerda que su madre biológica “me vendió”, hasta que retornó a sus manos. Ese lugar era uno de los tantos en los que no quería estar.

El adolescente de entonces se presentó en el Juzgado de Familia N° 7 de Morón. Miró a los ojos al juez Guillermo Torti y le contó que hasta había estado en una cárcel para mujeres festejando un cumpleaños. “Le pedí que me saque de esa casa y que me consiga un hogar que me brindara amor, cariño y que me abrazara completamente”, señaló en una entrevista con el programa Primer Plano por canal Somos, de Flow.

El desafío para el sistema era enorme: apenas el 2% de las personas que se inscriben en el registro de guarda con fines de adopción acepta a un niño o una niña mayor de 10 años. Las chances eran muy escasas, más para el pasado que arrastraba Xavier. “Era una moneda al aire. Sabía que tenía que esperar y, si me tocaba, me tocaba”, recordó.

Ocurrió un día de invierno, cuando ya institucionalizado le presentó a Wanda y Andrea, quienes serían desde ahí sus dos mamás. Es un matrimonio de docentes que se mostraron decididas a regalarle al muchacho lo que tanto él anhelaba. Hoy recuerda ese día como el primero de su vida. O de su nueva vida.

El día que Xavier lloró, pero de alegría

Yo tenía miedo, como siempre. Me costó abrirme, pero fue un proceso paulatino y hermoso”, reconoció. Es más: en principio no era un plan ni siquiera del Juzgado que ambas mujeres lo adopten. Se las presentaron con la figura de referentes afectivas para entablar un vínculo. Pero un día le dijeron en el hogar de tránsito en el que estaba: “prepará las cosas que te vas. Wanda y Andrea te adoptaron”.

La historia de Xavier
Xavier supo cultivar con los años su amor por el Deportivo Morón, aunque su corazón también es de River

Lloré mucho. No sabía si era de alegría o porque alguien se interesó en mí. Pero lloré. Y desde entonces me propuse vivir mi vida con ellas, esas dos madres que me adoptaron”, se emocionó.

Xavier ya no es un nene. Trabaja y tiene también un emprendimiento: fabrica licores caseros. Y estudia, como si fuera poco: diseño gráfico y marketing para venta de productos. Y sigue viviendo en Castelar con mamá y mamá en “el hogar que siempre quise tener”.

“La idea de contar mi historia es para que se pueda avanzar en un cuidado de los chicos y alentar a que los padres no tengan miedo, y si falla una vez la adopción que vuelvan a intentarlo. Siempre un niño necesita del amor paternal”, concluyó Xavier.

Sabe también que hay nenes y nenas que rechazan la adopción. Son casos en donde prima la desconfianza. Y el temor a volver a sufrir daño. Sobre eso también hay mucho por trabajar. Y él puede dar cátedra.

La historia de Xavier

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