Leonel Damasco, el docente de Merlo que da cursos de agroecología para personas privadas de su libertad

Llegó hasta los establecimientos penitenciarios a partir de una propuesta del Obispado. “Son vecinos nuestros y van a volver a serlo porque dejarán la cárcel una vez que cumplan su condena”, reflexionó el educador. El proyecto fue declarado de interés municipal por el Concejo Deliberante con el voto unánime de los 24 concejales.

Leonel Damasco es la cara visible de una propuesta educativa y laboral que se lleva adelante en las Unidades Penitenciarias 69 y 60 de Merlo vinculada a la agroecología. Docente especializado en Educación Ambiental, el desafío que se puso es dotar a personas privadas de su libertad de herramientas para enfrentar el día después de cumplir con sus condenas.

La iniciativa nació en el Obispado de Merlo-Moreno con un criterio central: la integración social. “Son vecinos nuestros, y van a volver a serlo porque la mayoría vuelve a salir cuando pagan su deuda con la sociedad. Como docente, recibir ese desafío fue muy interesante”, contó el educador en una entrevista con Adrián Noriega y Norman Díaz en el programa Primer Plano por canal Somos, de Flow.

Según Damasco, al ingresar a esos lugares en contextos de encierro se pone en valor a la educación. “Muchas personas por ahí vuelven a agarrar una lapicera, vuelven a tener el desafío de escribir. Muchachos y muchachas grandes que se ponen nerviosos al momento de redactar, algo de lo que por ahí uno no tiene registro. Llevamos adelante una experiencia muy linda”, subrayó.

De qué son los cursos

La formación que brinda el ‘profe’ Damasco está vinculada a la agroecología. Y tiene varios elementos a interpretar como “logros”. Por caso: desde lo agropecuario, el suelo de una unidad penitenciaria “es tosca, es decir, lo peor suelo que se puede encontrar” para la producción.

Entonces, el resultado es doble: armar una huerta para cosechar alimentos es también recuperar el ambiente. Y enseñar, de paso, al cuidado con el riego y la exposición al sol y a las temperaturas, ya sean altas o bajas. Son herramientas que las personas privadas de su libertad incorporan y que luego dependerá de ellas mismas si las utilizan o no.

No puedo romantizar y decir que, con un curso de huerta, agropecuario o forestal, se le va a cambiar la historia a una persona. Uno siembra, y eso lleva a que la persona luego se alfabetice, termine la secundaria, quizás una carrera terciaria, quizás un oficio, y por ahí salga con otras herramientas, y no las que ya tiene”, manifestó Damasco.

La propuesta fue declarada de interés municipal por el Concejo Deliberante de Merlo en forma unánime, con el voto de los 24 concejales. El proyecto fue impulsado por la edil Patricia Alvez, del bloque Unión por la Patria. “Declárese de interés municipal los cursos de Orientación Agropecuaria dictados en las Unidades Penitenciarias 69 y 60 de Merlo, a cargo del Centro de Formación Profesional N° 401 ‘San José’ por su aporte educativo, ambiental y social a las necesidades del desarrollo local”, reza el texto.

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