Se cumple hoy un mes del criminal ataque cometido por el efectivo de la Policía de la Ciudad Lucas Adrián Gómez (34) que terminó con la vida de Juan Cruz Leal (21) y dejó herido a su amigo Daniel Kuhne (20) en un caso de gatillo fácil ocurrido en las calles de Ituzaingó.
Con el plazo procesal cumplido, la fiscal María Alejandra Bonini, de la UFI Descentralizada N° 2 de Ituzaingó, solicitó hoy la prisión preventiva del imputado, que no es otra cosa que la posibilidad de que continúe detenido hasta el juicio. En la instrucción del caso también trabaja el ayudante fiscal Fernando Golia Arduengo. Ahora el juez Ricardo Fraga, titular del Juzgado de Garantías N° 2 de Morón, tiene hasta 5 días para resolver si la convalida.
Fuentes de la investigación informaron a Primer Plano Online que el planteo contiene todos los elementos de prueba recolectados hasta el momento: declaraciones testimoniales, las pericias balística, psicológica y toxicológica, que arrojó un resultado que no se conocía hasta el momento. Según pudo confirmar este medio, el policía asesino manejaba su moto con una alcoholemia positiva. El análisis arrojó que tenía 0,60 gramos por litro de sangre.
La Fiscalía también realizó un relevamiento vecinal tanto en el lugar de los hechos como en el barrio de Lucas Gómez, en donde “algunos amigos y familiares dieron un concepto muy malo de él argumentando que es una persona violenta”, detallaron los voceros.
Riesgo de fuga o entorpecimiento de la investigación
De todos modos, lo principal para el pedido de preventiva se funda en uno de los riesgos procesales que se deben contemplar para mantener a una persona privada de su libertad: o el riesgo de fuga por la pena en expectativa que tiene el delito que se le imputa, que es perpetua, o la posibilidad de interferir en la investigación, como en este caso puede ser la chance de alterar pruebas o influir en testigos.
En rigor, ya quedó establecido en la instrucción la actitud que tomó el policía en el momento de los hechos y en los minutos posteriores, cuando se puso en dominio de la secuencia criminal que terminaba de concretar contra ambos chicos y atemorizó a vecinos, hoy testigos en la causa, a los que les pedía que no se acerquen y los calificaba de “chusmas”. Además, un dato no menor: la moto en que viajaba Gómez no tenía patente colocada.
Tampoco hay dudas que los disparos que acabaron horas después con la vida de Juan Cruz Leal y dejaron herido a Daniel Kuhne fueron disparados por el arma reglamentaria del acusado, que enfrenta cargos por doble homicidio agravado por ser cometido por un miembro de fuerza de seguridad pública y por la utilización de un arma de fuego, uno consumado y el otro tentado.
El hecho ocurrió sobre la calle Martín Rodríguez al 3600, a metros de Perdomo. Los chicos se dirigían a bordo de la moto de Juan Cruz a jugar un partido con amigos en las canchitas ‘Goles y Gambetas’, de Merlo, sobre la calle Sullivan. El muchacho fallecido manejaba y Daniel iba como acompañante.
Según narró el sobreviviente, primero pasaron una loma de burro por el costado, luego una segunda y al pasar por la tercera el policía derrapó con su moto, sacó el arma y disparó sin mediar palabra alguna. Desde entonces la familia Leal clama justicia.












