El multitudinario adiós a Juan Cruz Leal, el joven estudiante víctima de gatillo fácil en Ituzaingó

Su mamá habló con el canal Crónica TV y se mostró visiblemente molesta con el trato que le dispensó la Policía cuando se acercó a la comisaría 4ª de San Alberto, lugar en el que impactaba el teléfono del chico. “Me dijeron que había intentado robar una moto”, fue su quebrado testimonio. También la enviaron al Hospital Güemes, de Haedo, pero el chico había sido derivado de urgencia al Bicentenario porque sufrió un paro mientras agonizaba.

Una multitud despidió ayer los restos de Juan Cruz Leal, el joven asesinado por un efectivo de la Policía de la Ciudad que le disparó a quemarropa al pensar que el muchacho y su amigo Daniel Khune, quienes iban a jugar un partido de fútbol, lo iban a asaltar.

Visiblemente conmovida, pero con una entereza encomiable, la mamá del estudiante de la Universidad de Morón que el próximo 27 de marzo cumplía 22 años y era hijo único relató cómo se enteró de lo sucedido y cuestionó con dureza al personal policial de la comisaría 4ª del barrio San Alberto por cómo la trató. Fue en una entrevista que le brindó en la puerta de la sala velatoria al canal Crónica TV.

Ella logró enterarse cada detalle de lo que pasó gracias al relato de Daniel, amigo desde primer grado de la Primaria de su hijo, que también fue herido por las balas de Lucas Adrián Gómez (34), efectivo perteneciente a la división Tránsito de la Policía de Ciudad, quien está detenido bajo cargos gravísimos que tienen como pena en expectativa la prisión perpetua.

La justicia le imputa cargos por homicidio agravado por ser cometido por un miembro de fuerza de seguridad pública y por la utilización de un arma de fuego (por el caso de Leal), en concurso real con homicidio agravado por ser cometido por un miembro de fuerza de seguridad pública y por la utilización de un arma de fuego en grado de tentativa (por Khune, el sobreviviente).

El relato de la mamá de Juan Cruz Leal

“Mi hijo iba con su amigo camino a jugar al fútbol a unas canchitas en Merlo. Ellos iban apurados porque llegaban tarde al partido. La otra moto aparentemente creyó que eran ladrones, derrapa, el conductor se tira al piso y no tengo entendido si dijo ‘alto policía’ o no, pero empezó a disparar. A mi hijo le pegó tres tiros: uno fue en una arteria, que es lo que lo hizo desangrar. Al amigo le tiró en el omóplato”, contó la mujer.

Hasta ahí lo que sabe del hecho, contado en primera persona por Daniel, el sobreviviente. Según le informaron, a Juan Cruz lo quisieron llevar al Hospital de Haedo, pero no pudieron porque hizo un paro cardiorrespiratorio. Entonces lo derivaron al Hospital del Bicentenario, donde finalmente falleció a las 5 de la madrugada del viernes.

El adiós a Juan Cruz Leal
Un posteo realizado por el papá de Juan Cruz hace un tiempo: su hijo, su orgullo

“Yo lo estaba esperando en casa para comer porque sabía que era el horario que él suele venir. Y me preguntan los amigos de él si Juan Cruz estaba en mi casa, a lo cual les respondí que no, que estaba con ellos. Y ahí nos dimos cuenta, a través de la novia, que por la localización del celular estaba a cuatro o cinco cuadras de mi casa. Pensé que lo habían robado: me fui con el auto y era la comisaría de San Alberto”, reveló.

Ese capítulo de todo lo que vivió la familia también es dramático. Y obliga a revisar los protocolos de las fuerzas de seguridad para hablar con familiares. Según contó la mamá del muchacho, en la seccional “me trataron peor que a un perro”. “Cuando llegué y pregunté me empezaron a hacer preguntas estúpidas, a decirme que espere una silla, cuando yo lo único que suplicaba es que me digan si mi hijo estaba con vida”, expresó acongojada.

El hospital equivocado en medio de la desesperación

A la mamá de Juan Cruz la enviaron al Hospital Güemes, de Haedo, donde se encontró con Daniel, quien ya estaba fuera de peligro y con las curaciones de rigor. El chico le contó personalmente lo que había pasado y ahí se enteró que su hijo estaba en el nosocomio de Ituzaingó, hasta donde fue a toda velocidad y en medio de una desesperación no muy difícil de imaginar.

“Yo estaba en un estado terrible, deplorable, y en ningún momento se ofrecieron a llevarme. De casualidad llegó un amigo de Juan Cruz y me llevó hasta el hospital Güemes. Cuando llegamos otros policías me dicen ‘te informaron mal, tu hijo no está en Haedo, tu hijo está en el Hospital de Ituzaingó’. Y ahí me contaron que no había llegado porque había hecho un paro respiratorio”, contó. Todo demasiado angustiante, por cierto.

Recién supo con exactitud la gravedad del cuadro del chico cuando al fin pudo dar con él en el Hospital del Bicentenario. “Juan Cruz hizo un segundo paro respiratorio dentro del quirófano, mientras lo operaban. Tenía mucha sangre perdida de la aorta, se le había ido todo del estómago: tuvieron que abrirlo literalmente desde la altura del pecho hasta la ingle y eso le provocó disfunción en todos sus órganos. Lo llegué a ver intubado, hizo un tercer paro y falleció”, completó.

Para finalizar, la mujer no sólo pidió justicia por el crimen de su hijo, sino que reclamó que no se repitan estas situaciones. “Acá hay un asesino, que es la persona que le quitó la vida a mi hijo, pero es el último eslabón de toda una cadena. Arriba de él hay una persona que le permitió portar un arma, otra que le habrá hecho un psicotécnico como debe corresponder hacer a una persona que vive armada, y evidentemente una persona equilibrada psíquicamente no era”, concluyó.

Gatillo fácil en Ituzaingó
A la izquierda el policía acusado del homicidio; a la derecha Juan Cruz Leal, víctima de gatillo fácil

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