La situación que narra a continuación Primer Plano Online ocurrió el viernes pasado, 27 de febrero, a las 18.40. La padeció Gloria, una mujer de 74 años, que acudió al Plaza Oeste Shopping de Morón a comprar un lavarropas junto a su marido Marcelo, de 71, y Constanza, la hija del matrimonio. La fecha y hora es importante para la cronología: hasta el momento de publicación de este artículo, nadie del centro comercial se contactó con la familia.
La mujer mayor se desplaza con un trípode por problemas de salud. Por eso al llegar le ofrecieron una silla de ruedas para que su paseo por el lugar resulte más cómodo. Aunque, lejos de serlo, se convirtió en una pesadilla. Fueron hasta el local que le habían recomendado porque tenía “buenos precios”, pero no quedaron conformes con la atención ni con las ofertas. Y decidieron retirarse. Ahí empezó todo.
Según relató Constanza a Primer Plano Online, fue ella en persona quien se acercó a un empleado de seguridad, al que identificó como Nicolás Cabrera, y le pidió ayuda para bajar con su mamá. En rigor, cuando subieron los trabajadores detuvieron el mecanismo que activa las escaleras mecánicas para que Gloria pudiera subir con la ayuda de su esposo, que la empujaba de atrás. Bajar, claro está, no era lo mismo.
“No, bajen tranquilos. Las ruedas se imantan al piso de la escalera mecánica. Así me lo aseguró tres veces, porque yo le insistí. Mi papá hizo un paso, la escalera medio que se mueve, y ahí de golpe se empiezan a ir para abajo a toda velocidad. Encima había una chiquita bajando con su familia, y si mi papá no les gritaba que se corran la pasaba por arriba”, narró la hija de Gloria y Marcelo.
Desesperación, angustia y una escalera sin freno
La incertidumbre se apoderó de todo el mundo en ese instante. Una pareja de personas adultas mayores descendiendo vertiginosamente por una escalera mecánica que no se detenía. Desesperación, angustia. Y el temor de no saber cómo se frenaría ese momento. No era una imagen de ciencia ficción: estaba pasando.

“Mi papá contuvo la silla como pudo, hasta que no pudo más y se cayó hacia adelante, por lo que se golpeó el hombro derecho y hoy está con tratamiento antinflamatorio y un cabestrillo. Mi mamá en pánico y nadie detuvo la escalera. Yo estaba al lado del empleado gritándole que la frente y nada, no reaccionaba. Ahí decidí llamar al 911 para avisar a la Policía porque veía a mi papá tirado en el piso y a mi mamá en shock”, describió Constanza.
La secuencia terminó con la escalera detenida, personal de seguridad acercándose a brindar asistencia y una ambulancia del shopping trasladando a Marcelo a la clínica Alcorta para ser atendido por PAMI: le confirmaron una luxación del hombro. Su mamá, en tanto, sufrió una crisis nerviosa, pero está bien dentro de todo, sólo dolorida en un brazo.
“Fue una situación muy angustiante. Entre 5 personas tuvieron que levantar a mi papá, que estaba todo golpeado. El encargado del shopping nos dijo que no se iba a imantar nunca esa esa silla de ruedas a la escalera mecánica. Una negligencia total, y pese al reclamo que hice con todos mis datos, todavía nadie se contactó con nosotros ni siquiera para disculparse. Además, todo esto representa gastos para nosotros y nadie se hace cargo”, concluyó Constanza.
La familia ya está trabajando con un abogado para que no quede todo en una anécdota. “Van a tener que responder también económicamente. Esto que pasó no puede quedar en la nada”, cerró la hija de Gloria y Marcelo.










