El colmo: un testigo de ocasión tomado al azar por personal policial que realizaba un procedimiento ordenado por la justicia estaba armado. Se trata de un joven de 18 años que se mostró reticente a colaborar con la diligencia por razones más que alarmantes: tenía una pistola en su cintura.
“Buenas noches. Necesitamos que sean testigos de un procedimiento”, indicaron los efectivos de la DDI La Matanza, que acompañaban a sus pares de Azul durante en manda judicial sobre un domicilio ubicado en Simón Pérez y colectora de Juan Manuel de Rosas (Ruta 3), en González Catán.

Está claro que no iban a un cumpleaños: estaban a punto de cometer algún delito o ya lo habían cometido. Por eso cuando los efectivos les indicaron que detengan su marcha se mostraron “visiblemente nerviosos y quisieron escapar corriendo”, detallaron fuentes de la investigación.
Una vez requisado el sujeto de 18 años, identificado como Jesús Joel Vargas (18) se descubrió que poseía entre sus prendas de vestir un revólver calibre .22 con numeración suprimida. Además, estaba acompañado por un menor de 15 años que escondía una manopla.
Ambos quedaron aprehendidos de inmediato y fueron puestos a disposición de la justicia. El adolescente fue entregado a sus padres, aunque la herramienta que portaba quedó secuestrada por la justicia. En tanto el mayor quedó a disposición del fiscal Fernando Garate, de la UFI Descentralizada N° 1 de Laferrere, bajo cargos por tenencia ilegal de arma de fuego de uso civil.











