Bajó la espuma y seguía delinquiendo, convencido que ya no lo buscaban. Su cómplice inicial ya había sido detenido tras atacar a la víctima equivocada: un policía de la Ciudad que se defendió con su arma reglamentaria y lo puso en fuga, pero lo mandó al hospital.
Luego de una investigación que demandó algo más de 20 días cayó uno de los sospechosos de intentar robarle sus pertenencias al agente que llegaba a un domicilio sobre la calle Tellier, casi esquina Bilbao, en jurisdicción del Destacamento Pompeya, en Merlo.
Le intentaron cometer un asalto tipo piraña: frenaron el Chevrolet Celta en el que circulaban y uno de sus ocupantes corrió hacia el oficial, que extrajo su arma reglamentaria y dio la voz de alto. En esas circunstancias J.M. (26) gatilló 4 veces para hacer cesar el delito e impactó sus proyectiles contra la humanidad de Facundo Uriel Benítez (41).
El delincuente herido fue dejado en el hospital Eva Perón con heridas en la zona lumbar y en el abdomen, en estado delicado. Esa fue la primera punta certera en la investigación para esclarecer el hecho, además de las imágenes captadas por cámaras de seguridad del Municipio y privadas del auto en el que escaparon y que fue el mismo con el cual llegaron al nosocomio al descartar a su cómplice.
Allanamiento, detención y auto secuestrado
Por eso la pesquisa continuó y permitió avanzar luego de que el Juzgado de Garantías N° 4 de Morón, a cargo del juez Maximiliano Carletti, convalide y otorgue las dos órdenes de allanamiento solicitadas por la fiscal Paula Salevsky, de la UFI N° 4 de ese Departamento Judicial.

El resultado de los procedimientos fue exitoso: hallaron el rodado involucrado en los hechos y detuvieron a uno de los sospechosos, identificado como Diego Nicolás Rodríguez (30), quien quedó imputado en una causa por el delito de robo calificado en grado de tentativa.
Al sujeto y al vehículo los encontraron en un domicilio de la calle Bariloche al 2200, de Merlo, donde también incautaron un revólver marca Doberman calibre .22 con 4 municiones intactas en su recámara y un teléfono celular, que ahora está siendo peritado.








