Horror en San Martín: confirman que el cadáver calcinado pertenece a Ezequiel Lagraña

Al joven, de 22 años, lo buscaban con desesperación desde el sábado pasado. Sus restos aparecieron en el interior de un VW Polo blanco en cercanías de la villa La Cárcova. La madre del muchacho había radicado la denuncia por su paradero al no poder dar con él luego de recorrer el barrio hasta donde se había dirigido con su pequeño hijo.

La justicia confirmó que el cadáver calcinado hallado en el interior de un auto en inmediaciones de la villa La Cárcova, en San Martín, pertenece a Ezequiel Lagraña, un joven de 22 años que era buscado intensamente desde el sábado pasado, cuando su propia madre radicó la denuncia por su paradero.

La crónica, que por ahora es periodística y debe ser confirmada por la investigación, indica que el muchacho se acercó con su bebé de un año de vida hasta la casa de su compadre, conocido como ‘Santi, el peruano’, que lo invitó para supuestamente regalarle ropa para la criatura. No está claro qué pasó en el interior de esa finca, ubicada en Boulogne Sur Mer al 7600 de José León Suárez.

Lo cierto es que hay testimonios recopilados por la mamá del muchacho que dan cuenta (así lo manifestó en la denuncia policial) que en el interior de la finca se oyeron disparos durante la madrugada del domingo. Ya de Ezequiel sus allegados no sabían nada y tampoco podían contactarlo.

El crimen de Ezequiel Lagraña
¿Fue un ajuste de cuentas? Es la principal hipótesis que maneja por el momento la justicia sobre el crimen de Ezequiel

Un elemento le sumó incertidumbre al caso: una pareja desconocida fue hasta la casa de la madre del chiquito y se lo entregó a la mujer. Cuando ella intentó saber qué había pasado con Lagraña, la respuesta que recibió la dejó atónita: “tiene problemas”. De inmediato la joven fue hasta el domicilio a donde todo había ocurrido y se encontró con el inmueble abierto, sin ocupantes, sangre en el piso y vainas desparramadas por el suelo.

La búsqueda de la mamá de Ezequiel

Enterada de lo sucedido, la madre de Ezequiel inició su propia búsqueda. Fue hasta el lugar, realizó averiguaciones por el barrio y se encontró con testimonios que ratificaron los dichos vinculados a los disparos y haber visto un auto blanco alejarse de la zona a alta velocidad. Toda esa información llegó al despacho del fiscal Favio Cardigonde, de la UFI N° 7 de San Martín, que instruyó actuaciones por averiguación de paradero.

Pero todo se precipitó cuando un llamado al 911 alertó sobre el hallazgo de un auto incendiado con un cuerpo adentro. Era un VW Polo blanco, coincidente con la descripción que recibió la mamá de Ezequiel, que ardió en llamas en la esquina de Esquiú y Combet del barrio La Cárcova. Si bien la justicia ordenó la autopsia de rigor, sus familiares ya reconocieron sus restos.

Hay un dato que deberá corroborarse con las diligencias en marcha: las placas radiográficas realizadas al cadáver no postraban orificios compatibles con heridas de bala, aunque todo está a la espera de la necropsia de rigor. De lo que no hay dudas es que era Ezequiel, y todo indica que se trató de un ajuste de cuentas.

El crimen de Ezequiel Lagraña

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