Con una impronta diferente a la que se conoció meses atrás, el Municipio de Morón mantiene su decisión de evitar que el espacio público sea ocupado ilegalmente. Y concentra, por estas horas, el monitoreo alrededor de la zona lindera al nuevo andén provisorio que desde ayer domingo funciona en la parada ferroviaria con dirección a Once.
Según pudo saber Primer Plano Online, ayer domingo se llevó a cabo un procedimiento para desalojar a gente que se había instalado sobre la calle con una carpa provisoria detrás de la estructura en la que se detiene la línea Sarmiento. Detrás de la intervención estatal una realidad que se empieza a observar cada vez con mayor asiduidad: crece la gente en situación de extrema vulnerabilidad.
“La gente en situación de calle ha proliferado muchísimo. No sólo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, sino en todo el país. Y nosotros en Morón no somos la excepción”, informaron desde la comuna. Lo cierto es que esos indicadores obligan a las autoridades locales a tomar cartas e intervenir frente a las denuncias vecinales.
Particularmente, sobre la avenida Sarmiento, en la margen lateral del andén provisorio rumbo a Once, había un grupo familiar instalado con una carpa provisoria. Ayer domingo una comitiva del Municipio se acercó al lugar para invitar a que se retiren de allí. Pero, a diferencia de otras intervenciones que despertaron polémica, no fue a patadas sino con persuasión y diálogo.
Damián Cardoso: “el espacio público no se negocia”
“Nosotros tenemos una posición muy clara dispuesta por el intendente Lucas Ghi: cuando hay menores y mujeres vulnerables brindamos asistencia y espacios a los que se pueden acercar para no estar a la intemperie y recibir un techo, ropa y comida. El objetivo es darle una mano a esas familias que quedaron afuera del sistema”, detalló Damián Cardoso, secretario de Seguridad de la comuna.
Sin embargo, es idéntica la determinación cuando se instalan en diversos lugares personas de dudosa procedencia y que, a la hora de identificar, tienen cuentas pendientes con la justicia o eligen espacios estratégicos para llevar adelante actividades no permitidas, como cuidar coches. Incluso, en algunas ocasiones, para delinquir.


“Hay trapitos violentos, que se tiran un colchón en cualquier lado y se quedan en los barrios generalmente en estado de ebriedad por las calles, exigiendo dinero para dejar estacionar o incluso viendo qué se pueden robar. Ahí también hay una posición muy clara de esta Secretaría, y con apoyo policial: el espacio público no se negocia. Estamos haciendo un esfuerzo muy grande porque es un fenómeno que se disparó enormemente en el último año”, completó Cardoso.
En los operativos también participa personal de la Secretaría de Educación y Desarrollo de la Comunidad, a cargo de José María Ghi. Ambas dependencias tienen vía libre para intervenir cuando aparecen estas situaciones en las calles: por un lado, brindar asistencia a personas vulnerables y, por el otro, impedir que se propague la presencia de quienes se escudan en la indigencia para cometer actos delictivos.









