César Fariña (55) asegura que con su hija menor (8) podrá hacer lo que sus obligaciones le impidieron con el resto de los integrantes de su familia, algo tan simple como llevarla a la escuela por caso. Daniel Cáceres (57) también tiene pensado un breve período de descanso ahora para luego emprender una aventura que le permita ganar en tranquilidad, que es lo que necesita: irse a vivir a San Luis, donde tiene “un terrenito”.
Los fueron choferes de la Empresa 216 con una larga trayectoria en la transportista: Fariña estuvo 35 años y experimentó toda su vida laboral en la firma, mientras que Cáceres formó parte de sus planteles durante las últimas dos décadas. Antes había trabajado otros 15 en el rubro pintura y por eso logró acumular los aportes exigidos por la ley para acceder a la jubilación.
Y la última vuelta no pudo ser más emotiva: salieron juntos con sus familias desde Moreno y llegaron a Morón, a la terminal de la calle Rawson, donde los esperaba una batucada de compañeros y fuegos artificiales para tributarles la despedida que merecían.
La trayectoria de César Fariña
El ahora jubilado realizó toda su vida laboral en la 216. Está casado con la mujer de siempre, es vecino de Moreno y papá de cuatro hijos: el mayor de 24, le sigue una de 22, el adolescente de 16 y la más chica, mencionada al inicio del artículo. “Mi familia es espectacular”, aseguró en conversación con Primer Plano Online.
Tras décadas arrancando de madrugada, ahora tiene pensado descansar “por lo menos hasta fin de año” y luego seguir con su emprendimiento particular, que es la compra y venta de autos. “No entiendo nada de mecánica y no me gusta, pero sí tengo ojo para los coches. Si llega a fallar se lo llevo a un mecánico de confianza y sigo”, contó.

Entre tantas anécdotas del colectivo recuerda una en particular. “Circulaba por la avenida Vergara e iba pegado a otro colectivo de Empresa del Oeste. Levantaron la mano tres pibes y el otro bondi aceleró y se fue. Yo tuve que frenar y los chicos subieron y me dijeron: ‘quédese tranquilo que a usted no le vamos a robar, vamos por la gente que sale del shopping’. De eso no me olvido nunca”, rememoró.
Además, tuvo palabras elogiosas para con la empresa: “todos los meses cobramos en tiempo y forma más allá de la economía del país”, completó.
Daniel Cáceres, el que de chico “ya quería ser colectivero”
Daniel es fabricante de mujeres: papá de tres hijas, de 34, 28 y 21 años, actualmente está divorciado y vive solo en Castelar. “Desde chico siempre fue mi deseo ser colectivero”, manifestó a Primer Plano Online.
Ahora tiene pensado descansar un tiempo, sin horarios, y ver si puede concretar su deseo de irse a instalar en la provincia puntana. “Quiero ganar en tranquilidad, que es lo que hoy necesito”, se sinceró. De todos modos, para eso dependerá si le alcanzan los ahorros para completar una pequeña construcción e instalarse.

El viaje final lo transitó con el colectivo que manejó durante los últimos años. Y estuvo lleno de sorpresas, que prepararon entre sus hijas y un compañero suyo, fanático de River. “Jamás me imaginé estar inflando globos de Boca, pero por mi amigo lo hago”, después le blanqueó.
Antes, todo fue una meticulosa preparación familiar, con cotillón incluido y un cartel pegado al volante: “feliz último día de trabajo pa. Te amamos. Tus hijas”, con lo cual al verlo se le cayeron las lágrimas de la emoción. Realizó el trayecto Moreno-Morón y hasta recibió saludos y chicanas de los pasajeros que subían, como uno que le dijo “ganan un partido y ya salen con estas cosas”, en referencia a la victoria del ‘Xeneize’ contra Barracas del lunes pasado.
Lo que no sabía ese viajero es que se trataba de la despedida de un hombre que dedicó gran parte de su vida a trasladar personas y, cuando se enteró, se acercó y lo felicitó, como corresponde. En el colectivo también esta la familia Fariña completa.










