Identificaron a los integrantes de una temible banda criminal que cometió al menos tres violentas entraderas en los últimos días en Ituzaingó, entre cuyas víctimas hay un matrimonio de personas ancianas a las que eligieron tras hacer tareas de inteligencia previa y luego sorprendieron de madrugada. Hay un detenido y otros cuatro sujetos buscados.
La característica de la organización delictiva era que actuaba a bordo de un Fiat Mobi rojo. Indistintamente sus miembros recorrían las zonas para cotejar el panorama y detectar en qué lugar podían atacar. De manera encubierta se acercaban a chequear si en las casas habitaba gente mayor, qué movimientos se registraba y así obtenían la información necesaria.
“En los domicilios que marcaban luego ingresaban por la madrugada, casi siempre después de las 2. Lo hacían con herramientas, pasamontañas, guantes, rompían siempre alguna reja. Eran entre 4 y 5 sujetos que, en el caso que encontraban gente, directamente reducían y ataban de pies y manos”, precisó una fuente de la investigación.
El caso que desencadenó la investigación ocurrió el pasado 9 de octubre en la finca de la calle José María Paz al 1900. A las víctimas, un hombre de 78 años y su esposa de 73, las maniataron y amenazaron para que revelen dónde tenían dinero y les sustrajeron 20 mil dólares, entre otros objetos de valor. Cuando salían, le llevaron las llaves de la casa de un familiar, a la que también ingresaron en la misma dirección catastral.
Otra entradera, a pocos metros de la primera casa intrusada
Esa misma noche, a 200 metros de la casa del matrimonio asaltado, los delincuentes cometieron otro hecho similar. Fue sobre la calle Orán al 2300, también en Ituzaingó, donde rompieron la reja del ventanal que da a la calle y, una vez adentro, privaron de su libertad a la familia ocupante de la finca. Ataron con cables a las víctimas, quienes terminaron entregando 5 mil dólares que tenían ahorrados, sus celulares, objetos tecnológicos y hasta perfumes.
Los fiscales María Alejandra Bonini y Lucio Rivero, de la UFI Descentralizada Nº 2 de Ituzaingó, y el secretario Federico Lompizano, calificaron ambos hechos como robo agravado por efracción y privación ilegítima de la libertad. Y la investigación contó con un valioso aporte hecho por cámaras de seguridad privadas y del Laboratorio de Imágenes del Municipio, que permitieron identificar la patente del Mobi rojo. Ese fue el primer paso para esclarecer los hechos.
Lo primero que se estableció es que el vehículo tenía las patentes originales colocadas y un pedido de no circular debido a que el titular efectuó una denuncia de venta por la cantidad de fotomultas que llegaban a su nombre. “Lo vendí hace unos meses a una mujer”, se defendió el propietario en los papeles del coche. La nueva compradora vive en el barrio Carlos Gardel, de El Palomar, y nunca había hecho la transferencia.

La mujer vive en la actualidad con su hijo, identificado como Kevin Nahuel Zalazar, quien al cotejar sus rasgos fisonómicos con uno de los delincuentes que cometió las entraderas dio que es uno de ellos. En rigor, para la justicia es un miembro de la banda activo, debido a que es quien aportaba el rodado para cometer los hechos.
El resto de los integrantes de la organización delictiva están también identificados, pero aún no fueron hallados porque se escaparon de los lugares que solían frecuentar luego de la detención de Salazar. El procedimiento fue supervisado por el comisario Juan Pablo Ponte Wisto, a cargo de la subdelegación DDI de Ituzaingó.










