Una persecución policial terminó con el choque de un auto, que luego se confirmó era trucho, contra la estructura del peaje de la bajada de Santa Rosa, en Castelar.
Según logró reconstruir Primer Plano Online con fuentes de la investigación, la secuencia comenzó cuando un móvil de la comisaría 5ª de Villa Sarmiento, que realizaba tareas preventivas en la vía pública, detectó un Peugeot 207 gris plata en “actitud sospechosa”, precisaron los voceros.
Fue sobre la calle Rivera Indarte, entre Segunda Rivadavia y Casares, cuando el vehículo estaba detenido y con las patentes colocados que no parecían coincidir con el modelo del coche. Fue en esas circunstancias que los uniformados se acercaron al rodado pero su ocupante, lejos de ponerse a disposición, aceleró para escapar.
Ahí se inició la persecución, que se extendió por algunos kilómetros con apoyo de otros patrulleros de manera coordinada. El tema es que en el conductor del Peugeot alcanzó a perderse en la Autopista del Oeste, y ahí se complejizó la persecución. De todos modos, los policías intentaron cerrar los caminos de fuga.
Motociclista se salvó de milagro
Al llegar a la bajada de la avenida Santa Rosa, mano a Provincia, en Castelar, el auto derrapó hacia ambos lados y terminó chocando contra la estructura del peaje, en donde un motociclista esperaba que se levante la barrera para pasar. Pudo ser un verdadero desastre si el rodado, sin control, seguía de largo: afortunadamente lo frenó el cemento.

Su único ocupante dejó el asiento del conductor y escapó corriendo por la puerta del acompañante: se perdió y no pudo ser encontrado por el personal policial. Lo que sí pudieron constatar los efectivos es que el auto era lateado, es decir, tenía patentes apócrifas y la numeración de chasis y de motor adulterada.
El Peugeot quedó secuestrado y a disposición de la justicia, que ya ordenó su remisión a la planta verificadora para la realización del peritaje que permita obtener sus verdaderos datos registrales y así establecer el origen: lo más probable es que haya sido robado. En principio la causa quedó caratulada como encubrimiento y la investiga el fiscal Fernando Capello, de la UFI Nº 2 de Morón.










