“Desde aquel día, a la familia Roda le apagaron el sol, le arrancaron el alma y la condenaron a perpetua. Por eso nosotros, humildemente, no tenemos ni olvido ni perdón, ni olvido ni perdón”.
Sadi, el tío de Diego Roda, tomó el micrófono y le habló a la gran cantidad de vecinos y vecinas que se acercaron a la esquina de Brandsen y Belén, en las puertas del mercado de frutas y verduras ‘El Económico’, el local que atendía diariamente el comerciante asesinado por balas policiales la fatídica noche del 12 de septiembre de 2016.
Ya pasaron 8 años y medio del crimen y el policía que disparó, Fernando Grané, aún no fue juzgado. Permanece detenido desde abril de 2021, cuando la reconstrucción del hecho confirmó que fue el autor de los disparos que le quitaron la vida.
Costó mucho llegar a la verdad por una cadena de complicidades que intentó esconderla fraguando las actas del procedimiento y tratando de instalar una historia totalmente falsa. Por eso el reclamo de los Roda se mantiene, con el respaldo de todo un pueblo: “que el asesino salga de la cárcel cuando Diego salga del cementerio”.
Una multitud acompañó a la familia Roda
El tío de Diego fue designado para hablar ante la multitud que se agolpó. Lo escuchaban Franco, Facundo y Pedro, los tres hijos del comerciante; María del Carmen Peche, Flavia y Omar Roda, mamá, hermana y papá de la víctima fatal de la masacre policial; y Vanesa Valle y Virginia Tueso, las madres de los hijos del recordado verdulero.

También se dieron cita el intendente de Ituzaingó, Pablo Descalzo; el presidente del Concejo Deliberante, Pablo Piana; los concejales Gastón di Castelnuovo y Mariano Steininger; el secretario de Gobierno municipal, Juan Manuel Álvarez Luna; y el dirigente sindical ferroviario Rubén ‘Pollo’ Sobrero.
Fue tal la convocatoria que hubo que cortar el tránsito y desviarlo por calles laterales. Con las presencias también hubo ausencias de vecinas y vecinos que se contactaron en los días previos avisando que no podrían acercarse por diversos motivos, pero que igual iban a estar acompañando con su buena vibra.

“Hablar de Diego Roda en vida me provoca una sonrisa por la cantidad de anécdotas que nos hemos enterado de la gente a la que ayudó. Pero lamentablemente él no está y aquel día nos quedamos solos. Y quiero leer textualmente lo que dice el mayor de los hijos de Diego, Franco: ‘no puedo permitirme que mis abuelos se vayan de este mundo sin haber encontrado la paz de ver encerrado al asesino de mi papá’. Ojalá no haga falta otra convocatoria”, completó Sadi en su discurso.
Familia Roda: “Algunas personas jamás nos dejan, son eternas”
En uno de los laterales del mercado se lee la leyenda “algunas personas jamás nos dejan, son eternas”, escritas con letras celestes sobre un fondo blanco. Alrededor de esa sentencia hubo velas en memoria de Diego y fotos impresas con pedidos de justicia. En el frente del local un pasacalles que también expresa el reclamo familiar: “cadena perpetua para el asesino Fernando Grané”.
El expolicía espera que un jurado popular decida su suerte en un juicio que aún no tiene fecha. La causa ya tiene seis condenados y otros tres funcionarios policiales esperan por que se defina su destino. Mientras, un pueblo abraza a una familia y se suma al clamor para cerrar uno de los capítulos más dolorosos de su historia.
“El apoyo de todos los barrios es fundamental. Villa Ariza, Villa León, Villa Irupé, Ituzaingó centro: hoy estamos autoconvocados porque sabemos del proceso judicial y creemos en la justicia. Y quedó comprobado lo que pasó, por eso esperamos como sociedad un veredicto ejemplar”, fueron las palabras del tío de Roda para concluir una tarde a pura emoción.


Todas las condenas hasta el momento por el crimen de Diego Roda
Como informó Primer Plano Online en diversos artículos, el expolicía Gerardo Gabriel San Miguel recibió la pena de seis años de prisión y doce de inhabilitación para ocupar cargos públicos. El juez Carlos Roberto Torti, integrante del Tribunal Oral en lo Criminal Nº 4 de Morón, dictó la sentencia en orden a los delitos de disparo de arma de fuego agravado por tratarse de un funcionario policial en el ejercicio abusivo de su función, y, falsedad ideológica de documento público.
Lo que se comprobó en la instrucción es que esa bala del arma que gatilló San Miguel impactó en la carrocería del vehículo y no es una de las que mató al comerciante. Por eso quedó desvinculado del homicidio agravado
La primera condenada también por el mecanismo de juicio abreviado había sido la expolicía Camila Fernanda Pazos (33), quien recibió la pena de tres años de prisión de ejecución condicional e inhabilitación absoluta por seis años para ejercer cargos públicos. La acusaron de los delitos de falso testimonio, encubrimiento agravado por la condición de funcionaria publica y falsedad ideológica de instrumento público.
Las otras personas condenadas en el caso fueron el excomisario Daniel Fernando Pérez; el exintegrante de la Policía Local de ese distrito Maximiliano Gastón Ramos; y la pareja de civiles compuesta por Alejandro Tomás Salomón y Johana Belén Vukman.

A los funcionarios policiales les cupo la pena de la pena de tres años de prisión en suspenso e inhabilitación absoluta para ejercer cargos públicos por el doble de tiempo de la condena (es decir, seis años) en orden a los delitos de encubrimiento agravado por ser el autor funcionario público, falsedad ideológica de documento público y falso testimonio.
Por su parte, a Salomón y a Vukman la sanción impuesta por la justicia fue de dos años de prisión en suspenso e inhabilitación absoluta por el doble de tiempo para ser parte de procesos judiciales, en ambos caos por los delitos de encubrimiento agravado por tratarse del hecho precedente un delito especialmente grave, falsedad ideológica de instrumento público y falso testimonio agravado condena y pagar las costas del proceso.
Al trámite judicial, más allá del juicio por jurados que espera Grané, también le resta un debate técnico contra Sergio Fabián Barrientos, Maximiliano Duarte y el actual comisario Diego Carreira, que también enfrentan cargos por la falsificación de documentos públicos tras la muerte de Roda. Es decir, por haber llenado actas de manera apócrifa en torno a lo sucedido.











